Ser mujer y trabajar en Argentina es muy difícil

18 de Septiembre de 2017 - Delfina Krüsemann

 


La ex CEO de Mercado Libre Marina Díaz Ibarra lidera el desembarco de Wolox en EE.UU. Cómo vive la transición y cómo es ser mujer y trabajar en Argentina.

Una vez más, Marina Díaz Ibarra está haciendo las valijas. Pero, en esta oportunidad, no se trata de mudarse a San Pablo para liderar una de las marcas más fuertes del gigante Unilever.

Tampoco se va para sumarse al equipo de una gran multinacional norteamericana como Nike o Under Armour. Tampoco recibió una oferta laboral soñada para casi cualquier ejecutivo local: ser Country Manager para Argentina, Chile y Perú de Mercado Libre, el unicornio argentino que en junio pasado ingresó al top 100 de NASDAQ. Ni se trata de tomarse un sabático de cuatro meses viajando por Asia y Medio Oriente.

Marina ya armó esas valijas, ya pasó por esas experiencias. Ahora, se prepara para un desafío muy distinto, que marca una inflexión en su carrera: convertirse en quien ejecute la expansión en Estados Unidos de Wolox, una de las startups argentinas de innovación digital más prometedoras de la actualidad, que ya trabajó con Tesla y la Universidad de San Francisco.

Cuál es la estrategia para conquistar el mercado norteamericano desde Nueva York, qué planes tiene Wolox para levantar capital y por qué le resultó imposible desempeñarse como ejecutiva en su país.

En diálogo con FORBES, Díaz Ibarra no esquiva la pregunta ineludible: por qué a casi dos años de mudarse a Buenos Aires para liderar la operación local de MeLi, da un paso al costado.

¿A qué se debió tu salida de Mercado Libre, qué pasó?

Mercado Libre es una gran empresa, fundada por un argentino que tiene grandes aspiraciones, y que trabaja como si fuera una compañía global en un montón de aspectos. Aprendí muchísimo trabajando ahí. Lo que me pasó no tiene que ver con Mercado Libre en particular, me hubiese pasado con cualquier compañía argentina. De hecho, tal vez Mercado Libre es el lugar donde menos sucede. Pero ser mujer y trabajar en Argentina es muy difícil.

¿Por qué ser mujer y trabajar en Argentina es muy difícil?

Tiene un montón de restricciones, los sesgos de género están muy implantados en la sociedad. Estas son cosas que pude ver después de trabajar en Estados Unidos, donde existe una cultura de protección de la mujer profesional y donde hay muchísima más conciencia. En Latinoamérica, hay una historia de patriarcado de siglos; cuando vas a trabajar a países sajones, el patriarcado existe, pero la conversación sobre género se empezó hace años y hay muchos más espacios de protección de la mujer. En Argentina, es un tema que recién ahora se empieza a poner sobre la mesa y, si levantás esa bandera, todavía hay muchísimo prejuicio y pagás un costo social alto.

¿Qué te sedujo de Wolox, una startup argentina de cinco años de vida?

Que no paró de crecer desde que la fundaron. Ya cuando arrancó, lo hizo con la vocación de ser muy grande, y todos los años más que duplica su facturación, que en 2016 fue de US$ 5 millones. Me encontré con una empresa que vendía un producto muy robusto, pero estaba conformada por ingenieros que no se sabían vender. Por ende, con un poco de marketing, podía ser una mina de oro. Y tampoco se habían animado todavía a internacionalizarse seriamente, más allá de un intento tibio de desembarcar en Miami. Pero estaban las condiciones dadas para hacerlo, faltaba nomás un poco de financiación. Así que salimos a buscarla para abrir oficinas en Chile, Colombia y Nueva York.

Y la consiguieron, aunque todavía no quieren revelar por cuánto fue la ronda, ni quién fue el inversor.

Puedo decir que nos dieron más de lo que salimos a buscar, y que fue un grupo inversor de tres empresarios argentinos del mundo de las finanzas que ya invirtieron en startups tecnológicas de Israel. También puedo decir que estamos cerca de cerrar con otros fondos latinoamericanos y ángeles históricos de la región que se dedican a invertir en tecnología. Y que la idea es que, en un año y medio, cuando tengamos la operación establecida en Estados Unidos, salgamos a hacer una nueva ronda allá.

¿Cómo será el desembarco en Estados Unidos que vas a liderar?

Lo que favorece nuestra expansión es que hoy el 50% de la venta de Wolox ya viene de clientes en Estados Unidos, y tenemos grandes proyectos ahí. Con la Universidad de San Francisco desarrollamos Prime, una app para chicos adolescentes con discapacidades mentales (lo cual fue un enorme trabajo de user experience con un público muy poco tradicional). También desarrollamos de punta a punta la API de Green Commuter, que es el Uber de los autos eléctricos Tesla. Estas son muy lindas credenciales. Para mí, la oportunidad en Nueva York es una “low hanging fruit” (N. de la R: un target que es fácil de alcanzar sin demasiado esfuerzo).

Mencionaste Miami. ¿Qué pasó ahí?

Lo que les pasa a todos los emprendedores argentinos en Estados Unidos sin una base. Se eligió Miami porque era lo más parecido al mundo latino y, aunque hay muchísima publicidad e inversión puestas en la intención de que la ciudad se transforme en un hub emprendedor, todavía está muy lejos de ser Nueva York o Silicon Valley en términos de emprendedurismo tecnológico. Además, la venta en Estados Unidos es muy diferente, es mucho más agresiva. Los códigos son otros. Vos te sentás con un cliente norteamericano y te dice: “¿Por qué tengo que elegirte a vos y no a otro? ¿Cómo justificás tu precio?”. Los latinos somos más de relacionamiento, los gringos van al hueso y te comen crudo.

Wolox ofrece innovación a sus clientes, palabra por demás usada y, a veces, abusada. ¿Qué es innovar?

Wolox nació como una empresa que se dedicaba al desarrollo de software puro y duro. Hoy apuntamos a especializarnos en tecnologías disruptivas como inteligencia artificial, machine learning, big data. Innovación es tener el mindset de que tu modelo de negocios está cambiando y pivotando todo el tiempo, que no es estático. Sobre todo, en este mundo que nos demuestra todos los días que algo que fue exitoso hace dos años puede que no serlo el año que viene. En cuanto a qué ofrecemos a nuestros clientes, las corporaciones no te dejan jugar mucho con nuevas tecnologías; en cambio, los emprendedores están más abiertos. Eso es super importante para nosotros, porque cada vez más queremos posicionarnos como un partner de tecnología disruptivo. Buscamos desarrollar productos de mucho más valor agregado porque entendemos que el corazón de la compañía no va a ser el mismo en cinco años.

¿Las grandes empresas no están dispuestas a invertir en innovación?

Hay dos grupos. Por un lado, el de las empresas que naturalmente tienen la innovación en su core y se nos acercan para aplicar tecnologías muy nuevas en las que no tienen experiencia. Esas entienden que la innovación es una parte importante. Y existe otro grupo, que no es pequeño, que nos dice: “Mirá, mi jefe me dice que el 10% o 20% de mis ventas tiene que venir de digital, y no tengo idea cómo hacerlo. Ayudame”. A su vez, dentro de ese grupo, hay unos que lo hacen más porque ven que es lo que ya sucede en Estados Unidos o Europa (por ejemplo, en el mundo del retail de belleza), y quieren seguir la tendencia, pero su negocio tradicional no peligra. En cambio, hay otros, por ejemplo los bancos, en los que el corazón de su negocio sí peligra: si no migran a digital, el modelo de negocios quedará obsoleto. Ellos son los que más dinero ponen arriba de la mesa, porque tienen un sentido de la urgencia enorme. Hoy, de los siete bancos digitales que se están desarrollando en Latinoamérica, Wolox trabaja con cinco de ellos.

Hablando de millennials, Wolox en sus inicios decía que era “una empresa creada por millennials para millennials”. ¿Sigue siendo así?

Wolox maduró mucho en estos cinco años y hoy estamos tomando cuentas muy grandes, definitivamente no manejadas por millenials ni con una cultura millennial. Tenemos clientes que están entre las cinco o diez corporaciones de retail más grandes de los países en donde estamos. Pero sí creo que en Wolox hay una cultura organizacional que rescata algunos valores millennial: flexibilidad total, por ejemplo. Y, cuando me entrevisté con ellos, fue la primera vez en mi carrera que alguien me preguntó qué quería hacer en lugar de decirme: “Tenés que hacer esto”. Eso fue muy refrescante, porque yo tenía muy claro que no quería volver al mundo corporativo, quería emprender.

Entonces, lograron seducirte para emprender con ellos.

Una empresa argentina de tecnología muy grande en Argentina le ofreció duplicarle el sueldo a cada uno de nuestros 120 developers. Fue una oferta super agresiva, pero uno solo la aceptó. Culturalmente, Wolox es un lugar muy único. Y parte de lo que la hace tan diferente de las corporaciones tradicionales es que las cosas que se ven son auténticas. Lo que hace no es para quedar bien en los medios ni en Wall Street. Trabajé en muchas empresas que dicen “La gente está primero” pero, en la práctica, todo el mundo entiende que primero están los negocios. En cambio, acá fue distinto. Lo que se dice es lo que es.

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