Martín Redrado: “La crisis ahora es diferente”

12 de Abril de 2019 - Pedro Ylarri

 


El expresidente del Banco Central, Martín Redrado, asegura que la volatilidad del dólar es manejable y propone una “ley de convergencia económica” para anclar salarios, precios, gasto público y expansión monetaria.

“El avión no se cae, pero va a atravesar pozos de aire importantes. Hay que ponerse el cinturón de seguridad y eso se llama tener cobertura cambiaria”. La analogía es de Martín Redrado, para explicar la volatilidad que asegura tendrá el dólar camino a octubre. En una entrevista con Forbes Argentina en Panamá, donde expuso en la Conferencia Regional 2019 de Wyndham Hotel & Resorts, el economista pronostica un tibio repunte en la economía desde el tercer trimestre del año y responsabiliza al Gobierno por generar incertidumbre al acudir al Fondo Monetario Internacional (FMI). También da sus recomendaciones de inversión y reclama consenso político para encarar reformas en el régimen previsional, tributario y laboral.

Inflación, recesión, dólar en alza: ¿es la misma historia de siempre?
Muchos me dicen: “Esta historia ya la viví”, pero mi reflexión es que esta crisis ahora es diferente. Los depósitos en dólares crecen y no hay descalce de monedas, entre activos y pasivos, como en 2001. El sistema bancario es chico pero muy sólido en términos de liquidez y solvencia. Y los precios de las materias primas son dos veces y media con respecto al 2001. Por eso, no miremos por el espejo retrovisor, sino por el parabrisas.

¿Pero los problemas no son similares?
Los problemas son los mismos, pero no se solucionan de la misma manera. Por ejemplo, no los arreglamos fijando el tipo de cambio. Hay que buscar respuestas “out of the box”, soluciones innovadoras, y no las de hace 30 años.

¿Es posible tener a la vez un plan antiinflación y un plan antirrecesión?
Se puede. Necesitamos un plan de estabilización. ¿Cómo se hace? Primero, que todas las variables se apunten hacia un mismo número, en términos nominales. Si vos querés una inflación del 20% en 2020, entonces el gasto público, la recaudación, las políticas de ingresos, lo que paga el sector público y la inversión pública tienen que ir hacia 20% en 2020 y al 15% en 2021. Pero hoy la Asignación Universal por Hijo asciende al 48%; el gasto público, al 33%; la emisión monetaria, al 4%; los salarios… Dios sabe. Así es muy difícil tener una convergencia.

¿El Gobierno puede hacerlo?
Propongo hacerlo por ley, una ley de estabilidad macroeconómica. Se necesitan grandes consensos y hay muchas cosas por cambiar.

¿Pero se puede evitar el ajuste?
Sí, yo creo que sí. Mi visión es que fuimos demasiado rápido al FMI. El Gobierno confundió un fenómeno transitorio, que fue el cierre de mercados emergentes, con algo permanente. El Gobierno conocía muy bien Wall Street y poco la Avenida Pensilvania (en Washington). Habría que haber tocado otras puertas antes de ir al FMI, como el Banco Mundial, el BID, los bancos asiáticos…

¿Qué se puede hacer ahora, cuando asoma otra crisis cambiaria?
Hay que trabajar de cerca con los exportadores agropecuarios para dar certidumbre, persuadir para generar un cronograma que dé certidumbre. Hoy, el Banco Central tiene poco margen para intervenir (en el mercado cambiario diario) pero puede trabajar sobre los futuros.

¿Qué pasará con el dólar?
De acá a fin de año, sin dudas, vamos a tener volatilidad. Es una situación manejable, pero hay que saber manejarla.

¿Creés que habrá crecimiento antes de las elecciones?
En agosto, el salario se va a empardar con la inflación. En el tercer trimestre, va a haber un rebote tibio. Pero va a ser más como el rebote de una pelota desinflada. Para el acumulado de este año, esperamos un crecimiento negativo del 1,4%, pero con selectividad. Hay sectores que van a crecer un 8% y otros que estarán en -15%. En 2019, esperamos un crecimiento del 1,5%.

Hablando de inversiones financieras, ¿el riesgo país realmente refleja lo que sucede o está exagerado?
El riesgo está siendo reconocido incluso por el FMI en su último informe, que giró al Directorio y está vinculado en parte a que la recaudación impositiva está cayendo en términos reales un 7% por mes desde que está el Plan Fondo Monetario II. Se recauda menos IVA, menos Impuesto a las Ganancias. Hoy, el FMI y el mundo se están preguntando cómo la Argentina va a volver a crecer. Más allá de las obvias dudas políticas, no hay certidumbre respecto de qué va a hacer quien gane las elecciones. Por eso, hay que forzar un debate sobre cómo harán los candidatos para bajar la inflación y volver a crecer. Mientras esas preguntas no tengan respuestas, el riesgo país va a seguir siendo alto. El Gobierno debería explicar qué es lo que piensa hacer si vuelve a ganar.

Gane quien gane, ¿hay margen para un cambio de rumbo?
Hay margen para que expliquen si encararán una reforma tributaria, si harán una reforma de las normas laborales, si harán una reingeniería del Estado. Por ejemplo hoy, sin tener un acuerdo político, el Gobierno podría congelar, en coordinación con las provincias y los municipios, las vacantes públicas. Es decir que, por diez años, persona que se jubile no será reemplazada. Eso haría caer la nómina en un 3% por año.

¿Esa es la agenda más urgente?
La Argentina necesita una reforma tributaria con dos objetivos fundamentales: terminar con la informalidad, bajar la carga de tributación y ampliar la carga. Es decir, que más argentinos paguen menos impuestos. Hay que utilizar inteligencia artificial para conectar los sistemas impositivos o de recaudación municipales, provinciales y de la Nación. En materia laboral, se necesita también una modernización. Hablamos del impacto de la tecnología con normas de hace 50 años.

¿Hay posibilidades de default?
No veo al default como una alternativa inexorable. Algunos dramatizan el total de deuda pública sobre el PBI, por ser de 90 puntos, pero, cuando se lo mira con detalle, es diferente. Unos 30 puntos es deuda intra-sector público. Ni el Banco Central ni la Anses le van a pedir el default al Tesoro. Otro 12% es la deuda con el FMI. Esto no es nueva deuda sino que estamos desplazando acreedores y, cuando termine este programa en 2021, será deuda que habrá que renegociar. Por eso, que alguien me diga que con una deuda de 48 puntos del producto no lo puede manejar sería como chocar un karting: porque no lo saben manejar. Alguien me hablará del riesgo populista que puede decidir políticamente una cesación de pagos, pero no lo veo posible.

¿Cuál analizás entonces que es el riesgo para el inversor?
En el corto plazo, el mayor riesgo que tiene la Argentina hoy es el riesgo cambiario. Por eso, mi consejo a los inversores es la diversificación de la cartera, donde debería haber un 50% de instrumentos argentinos que estén dolarizados. La parte de la curva más complicada es la intermedia, de entre 2021 y 2025, donde aparece el mayor riesgo de reestructuración. Por eso, apelaría a lo más corto de la curva. A largo plazo, también hay oportunidades, donde ya han sido muy castigados. También buscaría bonos corporativos de empresas que no tengan antecedentes ni prospectiva de falta de liquidez, y un buen porcentaje, con bonos en pesos aprovechando las altas tasas, pero con cobertura cambiaria.

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