Marisa Bircher: “Esperamos que en dos años el acuerdo esté implementado”

18 de Julio de 2019 - Fernando Meaños

 


La secretaria de Comercio Exterior dice que hay que preparar al país en materia de competitividad para aprovechar el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Las inquietudes de los empresarios.

El video de 11 segundos muestra a medio centenar de funcionarios sudamericanos y europeos aplaudiendo la concreción del acuerdo Unión Europea – Mercosur sellado en Bruselas. La secretaria de Comercio Exterior, Marisa Bircher, asegura haberlo grabado con su propio teléfono para mandárselo a su madre, para contarle lo que se había logrado. En el camino, se lo envió a una compañera de trabajo y la viralización de las redes hizo el resto.

Junto con las lágrimas del canciller Jorge Faurie, se transformó en el registro de un momento del que se hablará por mucho tiempo. “Me costó varios minutos reponerme de la emoción después de ese aplauso”, dice la funcionaria. “Después de tantos años de dedicarme al comercio exterior, lo viví con gran satisfacción. Como reflexión personal, resalto el trabajo en equipo con la Cancillería. Nadie llega solo a los grandes logros”, asegura, ya en Buenos Aires pero todavía con cierta conmoción tras vivir “una experiencia inigualable”.

Bircher conversa con Forbes tras participar de una reunión con el presidente Mauricio Macri y otros funcionarios en la Quinta de Olivos para hablar sobre el acuerdo con más de 40 cámaras empresarias. Y aleja cualquier reclamo por falta de comunicación con el empresariado: “Todo el proceso se hizo en contacto permanente con el sector privado, en especial el industrial. Nadie puede decir que no fue consultado”. La comunicación es imprescindible. Una vez pasada la emoción, empieza una agenda inmediata: “Hay que preparar a la Argentina en materia de competitividad. Y armar la relación entre los sindicatos, el Estado y las empresas, todos ven la oportunidad que viene en productividad y empleo”.

¿Qué inquietudes escuchó de los empresarios sobre el acuerdo?

Un punto clave es el tema del origen. Explicamos que el acuerdo impide cualquier triangulación, incluyendo el caso de que en Europa se puedan hacer pequeñas modificaciones a un producto antes de enviarlo al Mercosur. Presentamos una batería de medidas muy fuertes, ya que eso genera una sensibilidad especial en el sector textil y en algunas maquinarias. El acuerdo tiene condiciones muy claras y las fuimos trabajando en cada sector.

¿Hay riesgos de que el acuerdo favorezca la primarización de las exportaciones?

La exportación de granos ya estaba desgravada, la soja o harina de soja tienen arancel 0. De los US$ 9.200 millones que actualmente la Argentina exporta a la Unión Europea, el 63% es agroindustria. Dentro de eso, el 20% son alimentos procesados, con valor agregado. Muchos de esos productos, gracias al acuerdo, van a tener arancel 0. Hoy tienen 12%, 15% o 20%. Para los sectores sensibles, la desgravación para los europeos va a llegar en un período de 10 a 15 años. Por ser economías en desarrollo, esa fue la excepción que Europa hizo con el Mercosur. Al mismo tiempo, todos nuestros bienes industriales van a tener una desgravación a 0 de forma inmediata.

¿Cuánto falta para ese momento?

La negociación ya terminó. A partir de ahora, se inicia el proceso de revisión legal por parte de ambos bloques y de traducción oficial a todos los países. Eso llevará al menos 6 meses. Luego, el proceso de aprobación parlamentaria en todos los países. Esperamos que en dos años el acuerdo esté implementado para que comiencen a regir los beneficios arancelarios.

¿Esperan una pelea dura en el Congreso?

Todas las provincias fueron contempladas en este acuerdo. El gobierno anterior, con una mirada politizada del comercio y un Mercosur cerrado, nos dejó acuerdos con el 9% del PBI mundial. Este acuerdo nos permite acceder al 30%. Todos los países que firman tratados de libre comercio duplican o triplican sus exportaciones y su empleo. Los sindicatos ven esto como una ventana de oportunidad. Ahora bien, si después hay legisladores que politizan un acuerdo que beneficia a las economías regionales, el sector privado tendrá que a salir a defenderlo.

Mientras tanto, ¿qué medidas deben tomarse?

El gobierno va a seguir trabajando en las reformas estructurales, ya sean fiscales, laborales o impositivas, para mejorar la competitividad y los costos de nuestras empresas. También deberemos trabajar en materia de infraestructura, algo que el sector privado siempre pide, y en combatir la inflación, que siempre genera medidas cortoplacistas en las empresas. Por otro lado, las empresas deben prepararse en tecnología y calidad. El mercado europeo no va a competir con nosotros por costos laborales ni de producción, si no por la calidad.

Muchos productores argentinos alegan que deberán competir con europeos que tienen una carga impositiva mucho menor.

Que hayamos terminado con este acuerdo no significa que el gobierno deje de trabajar en los temas estructurales, el acuerdo no debe frenar las reformas. Toda nuestra política reformista va a seguir y, en caso de que continúe el presidente Macri, van a continuar mucho más intensamente.

¿El acuerdo determina la política macro para el próximo gobierno? ¿Obliga a mayor disciplina fiscal, a reducir la presión impositiva?

Sí, claramente. Impone una Argentina más integrada al mundo y una agenda en esos temas. También, en la creación de empleo. En contraposición a algunas declaraciones vacías que escuchamos desde la oposición, cuando nos reunimos con los sindicatos plantearon que la oportunidad de abastecer a la Unión Europea implica para ellos una nueva mirada, de mayor integración con el sector privado.

¿Cómo es sentarse en una mesa de negociación frente a 20 o 30 países y representar al único que todavía lleva una historia de crisis financieras recurrentes?

Depende de cómo se mire esa historia. Desde el primer día de este gobierno hicimos vínculos para abrir mercados. La recepción de la Argentina siempre fue positiva porque se nos considera un buen productor y exportador. Las vicisitudes internas siempre fueron vistas con mucho pesar, siempre dicen que no se aprovecha el potencial que tenemos. Afuera siempre nos ven como un país con grandes oportunidades, por clima, suelo y muchas cosas más, que de una vez por todas vamos a aprovechar.

Junto con ese clima, tenemos la tercera inflación del mundo. ¿Eso tiene un peso a la hora de negociar?

Por el momento no lo tuvo. No tenemos esa percepción. En la conferencia de prensa que se hizo luego del cierre del acuerdo, Cecilia Malmström, la comisaria de Comercio de la Unión Europea, resaltó que la Argentina era un país calificado y eficiente para alcanzar algo tan importante. Por supuesto somos conscientes de que necesitamos reducir la inflación y ser un país más estable y previsible para el sector privado.

¿Cómo sigue el Mercosur? Hace pocos meses, el ministro Paulo Guedes llegó a decir que para Brasil “no era una prioridad”.

El ministro Guedes se retractó y nos explicó acerca de esa declaración. Pero más allá de eso, es cierto que hasta hace poco había empresarios que se preguntaban si tenía sentido seguir adelante con el Mercosur. Hemos logrado una reconversión interna muy fuerte, con la mirada puesta en la integración. El Mercosur está tomando conciencia sobre el potencial que tiene. Aquí se habla mucho de “¿cómo nos vamos a preparar para la llegada de productos europeos?” y Europa mostró sensibilidades porque el Mercosur es el primer proveedor de alimentos del mundo.

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