Lo que no captan del poder

15 de Julio de 2019 - Delfina Krüsemann

 


Steve Forbes postula una teoría sobre la relación entre dólar sólido y bajos impuestos con el poder de Estados Unidos en el concierto de las naciones.

Los historiadores y expertos pasan por alto la importancia fundamental de la política monetaria y los impuestos en el auge y caída de las grandes potencias. Lanzan innumerables libros sobre estrategia, crecimiento o disminución del poder económico, sistemas armamentísticos, maquinaciones diplomáticas y similares. Pero rara vez examinan el rol crítico del dinero y los impuestos en el destino de las naciones. Los nombramientos propuestos para la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro, por ejemplo, nunca incitan a los medios a obtener comentarios de expertos de seguridad nacional.

Mantenga en mente esta verdad básica sobre el dinero y los impuestos, ya que la Casa Blanca se enfoca en la necesidad de reconstruir nuestras fuerzas armadas destruidas y contrarrestar los ataques agresivos y antiamericanos de Rusia, China e Irán. Si los Estados Unidos deben desempeñar un rol constructivo para mantener el mundo estable, debe tener un dólar sólido y un sistema sensato de tasas impositivas bajas. Estos engendran la innovación y el músculo económico necesario para tales responsabilidades. Generan las condiciones benignas para expandir la prosperidad por el mundo entero. La historia demostró esto una y otra vez.

• La decadencia de Roma corre de modo escalofriante en paralelo a la decomposición de su moneda y el aumento de los impuestos.
• Holanda, una pequeño punto de Europa, literalmente bajo el agua, se separó con éxito de la poderosa monarquía de los Habsburgo españoles para convertirse en un imperio que se expandió por el mundo, y también en la capital financiera del mundo, basada en sus sólidas políticas gemelas de dinero y de impuestos bajos.
• Gran Bretaña, que alguna vez fue un estado de segunda división, siguió el ejemplo holandés, pero lo hizo mejor. La Revolución Industrial y el imperio más grande de la historia siguieron, incluso después de que Inglaterra había perdido las 13 colonias cuando olvidó temporalmente el principio de baja tributación.
• Estados Unidos logró la independencia de Londres, pero siguieron su ejemplo en lo que respecta a dinero e impuestos y lograron las tasas de crecimiento a largo plazo más altas de la historia, hasta que soltaron el estándar de oro en la década de 1970.

Siempre que nos alejamos de la senda del poder y la prosperidad, nosotros y el mundo pagamos caro, más dramáticamente con la Gran Depresión y la terrible inflación que tuvo lugar durante las décadas del 60 y 80. En ambos períodos, el poder y el prestigio de los Estados Unidos se hundió, y el mundo sufrió. Casi perdimos la civilización en los años 30 y principios de los 40. Por más difícil de creer, en la década de 1970 se consideraba que la Unión Soviética, que pronto moriría, sería la potencia ascendente.

Nos volvimos a desviar en los asuntos monetarios a principios de 2000, cuando deliberadamente dejamos que el dólar se debilitara. No debemos subestimar el daño que causó la crisis económica de 2008-2009 a la reputación de los mercados libres en China y Rusia y entre los “pensadores” y los pontificadores del mundo entero. Beijing y Moscú llegaron a la conclusión de que estábamos en un declive terminal salpicado de actos políticos intermitentes.

Los errores del gobierno fueron los villanos, pero se declaró culpable al libre mercado. Aquellos que dudan de la importancia fundamental de los impuestos y la política monetaria deben leer The Magic Formula (Canyon Maple Publishing), escrito por Nathan Lewis. Por qué los hacedores de políticas permanecen tercamente ajenos a esta fórmula es un misterio digno de los talentos de Sherlock Holmes. Nuestras academias militares y aquellos que entrenan a nuestros funcionarios del servicio exterior deben tomar nota.

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