Las uvas de la juventud

18 de Julio de 2019 - Gabriela Ensinck

 


Dos emprendedoras desarrollaron el primer vino anti-age de Argentina. Con una edición limitada de 6.000 botellas y una fuerte estrategia de venta online, conquistaron no solo al público femenino: el 50% de los compradores son hombres.

Ya lo decía el doctor René Favaloro: una copita por día de vino tinto es saludable. Y diversos estudios científicos destacan que los polifenoles del Malbec argentino tienen efecto antioxidante, por lo que retrasan el envejecimiento. Con estos datos, Laura Hernández, farmacéutica, y Lorena Ortiz, psicóloga, se lanzaron a crear Skin Wine, el primer vino anti-age del mundo.

Ambas son cosmetólogas y, claro, comparten su pasión por el vino. Esto las llevó, hace cuatro años, a invertir US$ 40.000 en el desarrollo de un vino único e innovador que, sin perder el sabor y la esencia del Malbec mendocino, tenga una concentración mayor de polifenoles (sustancias antioxidantes) y, en especial, de Resveratrol, presente en el hollejo de la uva.

Laura Hernández (45), farmacéutica, y Lorena González Ortiz (44), psicóloga, desarrollaron un vino de gama media-alta con el doble de concentración de polifenoles y que, en 2018, tuvo ventas por US$ 2,5 millones.

En 2016, comenzaron los ensayos con la ayuda del enólogo Fabricio Orlando, hasta que dieron con la fórmula, certificada por el Instituto Nacional de Viticultura (INV), de un Malbec auténtico, pero con casi el doble de Resveratrol. De esa manera se potencia su efecto antioxidante, al prevenir el llamado “estrés oxidativo” que daña las células.
La primera cosecha de Skin Wine data de 2017, con un volumen de 3.000 litros. “Compramos las uvas a un productor de San Rafael. El vino se elabora en una bodega tercerizada bajo nuestra fórmula”, cuenta Hernández, que es mendocina.

“Una vez desarrollado el vino, nos costó encontrar un proveedor de botellas de 500 cm3, ya que no es una presentación habitual”, confiesa González Ortiz. Y sigue: “Este es un vino desarrollado por y para mujeres, pensando en ocasiones en las que buscamos darnos un gusto, pero a lo mejor abrir una botella de vino de 750 cm3 es mucho”.

“Hicimos una edición limitada de 6.000 botellas, todas numeradas, que se lanzaron a la venta a fines de 2018. Nos sorprendió la buena repercusión no solo entre las mujeres, sino también en varones que nos compran para ocasiones especiales o para regalar”, completa Laura. El año pasado, la facturación de Skin Wines ascendió a $ 2,5 millones.

Desde la etiqueta hasta el packaging, el primer vino anti-age tiene una presentación cuidada, similar a la de un perfume. Se trata de un vino de gama media-alta ($ 450 la botella de medio litro), y su canal de ventas no es el tradicional: más del 90% se comercializa online y en redes sociales (lo que les permite conocer mejor a quienes lo compran), y el 10% restante en perfumerías y en spas. También están pensando en el mercado de regalos corporativos y, más adelante, en exportar.

Para iniciar el emprendimiento, las socias recurrieron al “bootstrapping” (ahorros personales y aportes de familiares y amigos). Con la primera cosecha, recuperaron la inversión, y este año, a pesar de la caída acelerada del consumo en el mercado interno, esperan cosechar y vender un volumen similar, con foco en crecer en nuevos canales como el gastronómico. Con todo, el camino no estuvo exento de obstáculos. “Aunque las mujeres somos buenas consumidoras de vinos y cada día hay más enólogas y sommeliers, el mundo de los viñedos y las bodegas sigue siendo predominantemente masculino y cuesta hacerse un lugar”, apunta González Ortiz.

“Al principio, no nos tomaban muy en serio cuando decíamos que estábamos desarrollando un vino anti-age. Nos costaba conseguir proveedores y que nos pasaran presupuestos. Pero después, cuando fuimos con Fabricio, el enólogo, y vieron que el proyecto estaba avanzado, se nos empezaron a abrir las puertas, al punto de que el Instituto Nacional de Viticultura nos otorgó la certificación y obtuvimos una patente como el primer vino anti-age de Argentina”, destaca Hernández.

Para sus creadoras, Skin Wine es su versión femenina del Malbec: la marca “apunta a mujeres de 25 a 95 años, activas, independientes, exigentes y que eligen cuidarse la piel mientras disfrutan de un momento de relax íntimo”, definen. Sin embargo, el 50% de los compradores son varones. “Muchos lo compran para compartir o regalarles a sus mujeres, aunque también es ideal para quienes viven solos y desean darse un gusto, ya que cada vez hay más hogares unipersonales”, explican sobre este consumidor inesperado en el primer plan de negocios de la marca. Sin embargo, las emprendedoras aseguran que la estrategia sigue centrada en la mujer, ya que es quien suele estar al frente de la planificación del consumo alimenticio del hogar. Y concluyen: “Era hora de que tuviera un vino diseñado especialmente para ella”.

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