Cinco mitos sobre las mujeres y el trabajo

25 de Abril de 2017 - Forbes Argentina

 


En el mercado laboral existe una falsa idea de igualdad de género. En los últimos 10 años las estadísticas sobre las mujeres y el trabajo no variaron.

Es real que se ha avanzado, sobre todo desde la agenda de los medios: hay más conciencia, programas y espacios para fomentar la participación y el crecimiento de las mujeres. Pero nos preocupa que se crea que ya se hizo lo suficiente, que las mujeres están en pie de igualdad frente a los varones en el trabajo y se pase al próximo tema de diversidad, cuando los datos no reflejan lo mismo.

Lo sorprendente es que incontables investigaciones de organismos internacionales –como el World Economic Forum, el BID, la ONU y la CEPAL– destacan el rol protagónico de la mujer como agente de desarrollo económico y social. Entonces, ¿por qué en el mercado laboral no evoluciona?

Las mujeres y el trabajo: Derribar los mitos

“Contratar mujeres tiene un mayor costo para la organización”

FALSO: Una investigación de la OIT (Rojo, Brizuela y Tumini, 2002) evidencia que cumpliendo todas las regulaciones nacionales, en Argentina, los costos monetarios directos para el empleador asociados a la contratación de una mujer son muy reducidos y representan el 1,1% de la remuneración bruta mensual de la mujer.

Los costos mayores de la maternidad, como el pago del monto del salario y las prestaciones médicas, son afrontadas por la ANSES.

“Se embarazan todas”

FALSO: En el país, por año sólo el 3% de las mujeres asalariadas en edad reproductiva ejercen su derecho a la de licencia por maternidad. En el mismo estudio se destaca que la tasa anual de excedencia (licencia sin goce de sueldo) sólo alcanza el 1,7%.

Lo interesante es las organizaciones tiene varios caminos para afrontar las licencias: dado que estos números se mantienen estables, las empresas pueden planificar acordemente para que la “pérdida de capital” se apacigüe. También pueden considerar sumar un porcentaje de mujeres de mayor rango etario al plantel.

“Las mujeres faltan más que los varones por cuestiones domésticas”

EXAGERADÍSIMO: Datos de Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Trabajo revelan que la tasa de ausentismo es muy similar. Por año, los varones se ausentan un 3,5% y 4,5 días. Los mujeres, en cambio, 3,7% y 5,3 días.

¿Qué razones aducen cada uno? Las mujeres: enfermedad, problemas personales, maternidad. Sin embargo, son ellas las que faltan con aviso. Mientras que los motivos de los varones son principalmente por enfermedades, lesiones y accidentes. El dato: faltan sin aviso.

Puede ser que la mujer falte un día más al año, pero a su vez tiene la responsabilidad del cuidado de las futuras generaciones, no es algo menor. Hay que ser más creativos y pensar una productividad distinta.

“Las mujeres renuncian porque quieren pasar más tiempo en casa con sus hijos”

FALSO: Desde las empresas se cree que las madres (que pueden) abandonan sus cargos porque no soportan las presiones de las demandas laborales y familiares. Sin embargo, la consultora KPMG hizo un análisis en el cual detectaron que las madres migraban a empresas con la misma presión de trabajo, pero donde perciben que puedan crecer.

La realidad es que las madres renuncian cuando el costo y el esfuerzo de dejar a sus hijos no es reconocido: ni en términos de crecimiento profesional, ni en términos de remuneración.

“Las mujeres no están 100% disponibles”

GENERALIZACIÓN: Uno de los grandes techos de cristal para las mujeres que buscan alcanzar puestos de liderazgo es que estos suelen exigir disponibilidad las 24 horas, y poder trasladarse a otro país o haber tenido experiencias en cargos regionales.

Estas oportunidades suelen aparecer entre los 30 y los 40 años, lo que coincide con la edad reproductiva de las mujeres profesionales de alta educación. Por lo tanto, a una mujer que es madre, no se la considera potencialmente disponible para asumir este compromiso y por eso muchas veces ni siquiera se la considera candidata.

Lo irónico, es que si ella fuese la esposa de un candidato varón, se asume que tanto ella como sus hijos, sí podrían por ejemplo, relocalizarse.

Por Carolina Villanueva y Georgina Sticco, fundadoras de Grow

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