“La legalidad tiene costos que otros no pagan”

10 de Octubre de 2018 - Leandro Zanoni

 


El presidente global de Cabify explica cómo compite con Uber y habla sobre el futuro del transporte urbano en la región.

C abify es el primer unicornioespañol, se fundó en Madrid en 2011 y ya pisa en Portugal y 50 ciudades de Latinoamérica. Su modelo de negocios es simple: el 75% del costo del viaje es para el conductor, y el 25% es para la empresa. A nivel global, viene creciendo un 500% anual y, en diciembre, fue valuada en US$ 1.400 millones. El mexicano Ricardo Weder es hijo de argentinos y preside Cabify. Llegó a Buenos Aires en el marco del Business20, el grupo de líderes empresarios del G20.

¿Cuál es la diferencia entre Uber y Cabify?

La tecnología avanza mucho más rápido que la capacidad de los gobiernos de entender sus impactos, y siempre hay un retraso en adoptar nuevas políticas públicas. Dicho esto, somos líderes en el B2B con más de 50.000 empresas con nosotros, tenemos un precio competitivo, pero evidentemente no tener un piso parejo de competencia nos lleva a asumir costos de legalidad versus los de otros
competidores que no operan de forma legal. Trabajamos con limitaciones y pagamos impuestos, mientras que otros no. Por ejemplo, el número para dar de alta más remises está limitado por la ley de transporte.

¿Qué uso le dan a la tecnología?

El problema, antes de que existiera Google Maps o Waze, era que, para cruzar la ciudad, uno siempre iba por las calles principales. Con big data e inteligencia artifiial, se divide la ciudad en un cuadrado de líneas con todas las calles ahora disponibles. La forma en que se asignan las calles y los viajes te permite aprovechar y optimizar las calles secundarias y terciarias. Si aprovechamos bien la tecnología, las ciudades invertirán menos en hacer nuevas rutas. Comunicación, energía alternativa y el transporte como servicio (mobility service) son los tres pilares de
la gran revolución tecnológica. Otro dato revelador: la penetración de coches eléctricos ya es un 20%. Es evidente que vamos hacia ese modelo.

¿Trabajan hoy en alternativas a los autos?

Nuestra idea es la movilidad de personas y bienes para reducir la necesidad de contar con un coche propio. Con eso en mente, estamos evaluando los países en los que queremos sondear diversos proyectos y alternativas que incentiven otro tipo de
transportes. Los gobiernos ya dan bicicletas, pero hay opciones como monopatín, scooter, helicópteros (que ya hay en Brasil y México, por ejemplo).

¿Se acerca el fin de los automóviles?

Las nuevas generaciones van cambiando sus hábitos de consumo. Vemos cada vez más la tendencia a utilizar el capital o los ahorros en experiencias más que en acumulación de bienes. Y el auto no es una buena inversión, por su costo elevado y una muy baja utilización. En los países latinoamericanos, el auto es un tema de status pero, cuantas más alternativas tengas, tanto públicas como privadas, de calidad, de buen precio y que en general son muy convenientes, se irá reduciendo la
necesidad de tener un coche propio.

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