Con la atención en las elecciones

18 de Abril de 2017 - Virginia Porcella

 


“No importa tanto por cuánto se ganan o pierden las elecciones, sino si el Gobierno logra avalar su rumbo”, dice el CEO del JP Morgan.

Los más de 20 años de carrera en el JP Morgan conviven en los días de Facundo Gómez Minujin con su otra pasión: el arte. Además de dirigir en la Argentina el principal banco de inversión del mundo, preside desde hace 10 años la Fundación ArteBA, para la que, paradójicamente, por estos días busca el apoyo con varios de sus colegas banqueros.

Acaba de cerrar un año intenso, con la inauguración del “hub”, un centro de servicios internos para atender a toda las oficinas de la entidad en América latina, para el que ya contrataron 700 personas.

¿Existe una ventaja competitiva por la que lo habilitaron en la Argentina?

Es el país en el que más talento para este tipo de proyectos hay, por eso se está tornando lentamente en un centro de servicios internacional. La tendencia empezó hace 5 ó 6 años y tomó fuerza con el cambio de gobierno. Antes había más frenos: huelgas, por ejemplo, que todavía tenés, ahora está caldeado. Pero la suposición es que va a haber menos cuando el país se normalice.

¿Qué hace falta para que el país se normalice?

Un país normal es uno en el que tenés poca inflación, un tipo de cambio predecible, pocos problemas sindicales, un déficit manejable y un clima general político y económico que te permita hacer negocios. Y crecer.

Y todavía no cumplimos nada de todo eso.

Lo importante es entender la tendencia. Cuando uno toma una decisión de negocios, no es en base a lo que ocurre en el momento sino a la tendencia. Y en inflación, por ejemplo, este año calculamos 20,8% pero la mitad eso para el año próximo.

Pero las inversiones no están llegando como se esperaban. ¿La tendencia no es suficientemente clara?

La proyección está, la tendencia es positiva. Pero cuando invertís, necesitás saber para qué y por qué. Por ejemplo, para atacar el mercado interno, el consumo. Pero el consumo no se está dando todavía en la Argentina, entonces las empresas todavía no tienen la necesidad de invertir. Las exportadoras están mirando hacia dónde exportar. Con la economía brasileña parada, tampoco tienen necesidad de nuevas inversiones.

Es como el huevo o la gallina, el Gobierno apuesta a las inversiones para recuperar el mercado.

Yo creo que las inversiones se van a ir dando en todos los sectores. Es difícil revertir tantos años de caos en todos los sectores. Tomemos el minero, lleno de regulaciones complicadas y problemas sociales, temas que no se pueden resolver en dos años.

Hablemos del efecto Trump. ¿Qué tan preocupante es?

Hemos estado tan al margen de todo que el impacto va a ser mucho menor que en otros países. Nunca fuimos parte de un acuerdo bilateral con Estados Unidos, entonces es peor para México, Perú, Colombia o Chile. El único impacto es que la tasa de interés vaya trepando y haya un aumento en el costo argentino. Pero no veo una escalada.

¿Es más difícil ahora atraer a los inversores?

Los inversores siguen estando muy interesados en papeles argentinos. No solamente del Gobierno central sino también de las provincias, que están saliendo a emitir muy exitosamente.

¿Qué tanta atención le están prestando a las elecciones de octubre?

Los inversores se están fijando si los argentinos, no el Gobierno, sino el argentino promedio, va a estar avalando el rumbo. Para ellos, en esta elección lo importante no es por cuánto se gana o se pierde sino si se está ratificando lo que Macri está haciendo.

Digamos que para ellos es como un plebiscito.

Sí, es pebliscitaria pero lo bueno es que no importa tanto el resultado fino. Lo que se está jugando es si la población ratifica el camino o no. Si sale empatado, el cambio es marginal en la composición del Congreso y eso no hace que cambie el rumbo. Si la derrota es brutal, eso tendría un impacto.

Los mercados siempre se anticipan. ¿Qué creen que va a pasar?

Los inversores sienten que hay más posibilidades de que se ratifique el rumbo a que no. Por eso sigue el apetito por los bonos argentinos.

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