Juan Pablo Tripodi: “La guerra comercial es una gran oportunidad para Argentina”

23 de Mayo de 2019 - Tomás Rodríguez Ansorena

 


El titular de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional repasa el Foro Argentina Exporta y analiza la inserción del país en el mercado global.

¿Qué es y a qué se dedica la agencia?

La agencia como tal se crea en 2016 con la gestión del presidente Macri. Se monta sobre lo que era la antigua Fundación Exportar. Pero además de la función de promoción de exportaciones, se agrega la promoción de inversiones. Entonces, tiene dos objetivos bien claros y diferentes entre sí. Era muy importante mostrar qué estaba pasando, sobre todo al principio que había mucho cambio que teníamos que dar a conocer en el mundo, pero también en Argentina y ayudar a esos potenciales inversores a tomar la decisión. Primero, proveyéndoles toda la información necesaria para eso. Y después, en el proceso mismo, sorteando la burocracia argentina que, sobre todo en las compañías internacionales, no están acostumbradas.

¿Y para la exportación?

Es lo que vimos en el foro: cómo hacemos para ayudar a los exportadores. Nosotros no estamos en la parte de armado de políticas, nos dedicamos más a recoger información del sector privado. Estamos mucho en contacto con las empresas. Entonces, para ponerlo un poco en números, existen 9.500 exportadores en todo el país y el año pasado tratamos con 3.500 de diferentes formas. Con algunos de una manera más intensa, con otros, simplemente participando en los diferentes eventos. Entonces, lo que hacemos desde ese lado es ayudar a los exportadores, o a las empresas chicas, a que se conviertan en exportadores o a que exporten más o que apunten a nuevos mercados. Exportar es algo complejo, de largo plazo, donde hay que estar encima y dedicarle horas, y por eso es importante la formación y participación, que es uno de nuestros ejes de trabajo (los seminarios que se hicieron en el foro, pero puede ser también pueden ser capacitaciones en obtener certificaciones Halal, por ejemplo). Estuvimos tan alejados todos estos años de la exportación y del mercado internacional que la gente no sabe por dónde arrancar.

[ph. ©Santiago Trusso] www.santiagotrusso.com

¿Cuál es la principal demanda de las empresas?

Hay varias cosas. Tenemos gente específica a disposición de las diferentes empresas. Nosotros seleccionamos empresas con potencial exportador en los diferentes sectores y en función de lo que ellos tienen y de las ganas que vemos que le van a poner, y los acompañamos todo el proceso. Si están en cero, con un consultor específico que va, se sienta con ellos y arma un plan a tres años sobre cómo se van a formar, cómo van a definir qué mercados y cómo van a ejecutar ese plan, desde lo más básico. Hay gente que está un poco más avanzada, que ya tiene más idea y que, por ahí, arranca en actividades más específicas y concretas, de decir “yo quiero vender vía ecommerce  en China”.

¿Hay algún ítem que compartan todos?

En general, toda la problemática que puede generar la burocracia. Nosotros la tomamos y nos direccionamos hacia los organismos correspondientes. A veces somos muy efectivos, a veces hay que cambiar algo de manera estructural, con lo cual, tan rápido no se puede lograr. Pero en el fondo, ese puente entre el sector público y el sector privado lo hacemos nosotros. Tenemos a la mayoría de la gente que viene del sector privado y entiende cómo se trabaja, se relevan todos los temas y trabajamos con los diferentes ministerios.

¿Dónde ves que se debería aceitar más esa autopista?

En general, en todo. Se empezó un proceso de digitalización de la burocracia para eliminar y reducir la cantidad de trámites, y para que el Estado no pueda pedirte dos veces lo mismo. Dentro de lo que es comercio exterior específicamente, se creó la VUCE, la Ventanilla Única de Comercio Exterior, donde en diferentes etapas se va a ir haciendo que todo el trámite referido a la exportación se maneje en un solo lugar. Algo importante que hacemos es proveerle información a las empresas, sobre todo a las pymes que no tienen capacidad de generarla ellos mismos. Lo más básico es el mapa de trade mundial, que está online y disponible para todos, donde vos ponés tu producto con el nombre, la descripción, y de una manera muy básica te dice qué países compran eso, quiénes se lo venden y, obviamente, qué está haciendo Argentina, si hace algo o no, y te pone los aranceles.

Como dijo Stephane Garelli en el foro, estamos recién en el inicio de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, y eso va a dictar las relaciones comerciales del mundo en los próximos años. ¿Cómo impacta en Argentina?

Coincido, la guerra comercial es algo que empezó el año pasado pero que todavía se está viendo cómo se maneja. Yo te voy a hacer dos análisis. Por un lado, fue parte de la crisis del año pasado, porque la incertidumbre que genera hizo que los mercados emergentes, en sí, tuvieran más complicaciones, eso es una realidad. Pero por el otro lado, es una gran oportunidad: Estados Unidos y China, y sus aliados, van a dejar de comprarse cosas entre sí. Muchas de ellas son cosas que se pueden abastecer desde Argentina. Van a dejar de comprarse o los aranceles van a ser tan altos que te da una oportunidad demostrada.

En ese sentido, Argentina compite con Estados Unidos en soja y energía. Y China parece ser el cliente ideal…

Nosotros hicimos los dos análisis: qué se compran entre ellos y qué de eso podría ser ofrecido desde Argentina. Hay varios productos que están en el Sistema General de Preferencias norteamericano, que no pagan arancel, que nosotros podríamos vender. Entonces, todo eso ya lo estamos trabajando con los potenciales productores. Después hay que certificar, hay que hacer un montón de cosas, es trabajo, no es que un día para otro se da vuelta y ahí estamos. Hay que hacerlo con tiempo. Y China en producción de alimentos y en importación de alimentos es una comunidad gigantesca. Pero, por otro lado, Argentina también está a favor del multilateralismo y nosotros tenemos que aprovechar esta oportunidad donde se empiezan a cerrar los mercados. Lo mismo que el Brexit. El Brexit para nosotros es una oportunidad gigantesca. Desordenada, todo lo que quieras, porque hay un montón de incertidumbre pero es una oportunidad gigantesca.

Hay una estrategia generalizada de apalancarse allí donde Brasil no es competitivo. Lo más obvio que son cereales. ¿La agencia incentiva esto?

La relación con Brasil es algo que se está, no digo refundando, pero el Mercosur tiene que evolucionar. Se creó hace 25 años y nunca terminó de evolucionar. Yo creo que a partir del gobierno de Bolsonaro y el gobierno del presidente Macri coinciden ambos lados en crear un nuevo Mercosur, donde los lazos entre ambos países sean mayores, a pesar de que seamos competidores en muchos aspectos y de presentarnos al mundo juntos. Lo primero que tenemos que hacer es alinear nuestros esquemas fito-sanitarios, los esquemas de comercio, para que en el fondo no sea una cosa que acá te pidan una cosa y del otro lado te pidan otra. Tenemos que trabajar juntos para decir: “Bueno, los requisitos son estos, pongámonos de acuerdo y es uno solo y son iguales”. Entonces ahí ya eliminás la mitad de las cosas. Ahí sos más socio de Brasil. Y después donde tengamos que competir, tendremos que competir. Ellos también producen productos primarios del agro como nosotros.

¿A qué áreas de la economía Argentina podrían llegar inversiones? Sin mencionar agro y Vaca Muerta.

Conocimiento. Es “el” área hoy, más allá de las no tradicionales porque ingeniería está cambiando el panorama y va a haber un montón. Energía de Vaca Muerta no me alcanzan las manos para cuantificarlo; alimentos, típico de la historia argentina. El desafío está ahí en agregarle más valor todavía. Pero lo que más va a crecer, en términos relativos, es para mí la economía del conocimiento. La Ley que se sancionó en el Senado es un paso enorme para abrir ese mercado al mundo. Pero eso va a requerir de mucho trabajo en conjunto del sector público y privado porque tenemos un capital humano muy bueno.

¿Qué es la economía del conocimiento, además del software?

Este es un upgrade de la Ley de Software: abarca diez sectores diferentes que van desde servicios profesionales, que se exportan en gran medida, hasta nanotecnología, biotecnología, fintech, agtech, audiovisuales, industria 4.0. La definición es buena: “todo lo que requiera del uso de la tecnología y de un alto nivel de capital humano”. Todo eso está incluido dentro de la Economía del Conocimiento, porque no es solo economía que genera trade, ya sea interno o exportación, sino que también afecta transversalmente toda la economía. Te mejora en competitividad de toda la economía. Si vos desarrollás inteligencia artificial, eso va a hacer que seas mejor en producción agropecuaria,  que seas mejor en producción de energía, que seas mejor en muchos campos.

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