Fuckup Nights: Las historias de fracaso ya no son un tabú

19 de Septiembre de 2017 - Forbes Argentina

 


Leticia Gasca hizo de los negocios fallidos una experiencia de aprendizaje. Las Fuckup Nights se organizan en 80 países y pasó en Buenos Aires.

El aikido es una disciplina de combate con la particularidad de que, en lugar de atacar, se espera el golpe del rival para utilizar su energía y devolverle el golpe. La trayectoria de la mexicana Leticia Gasca tiene mucho de esto: todos sus proyectos utilizan el fracaso como motor.

Es cofundadora de las Fuckup Nights, directora del Failure Institute, y su último proyecto es el Global Failure Index, un mapa de fracasos a nivel mundial que funciona como una herramienta práctica para ayudar a tomar mejores decisiones empresariales.

Todo comenzó hace cinco años cuando Leticia y otros cuatro amigos –con un mezcal de por medio– se dieron cuenta de que nunca se habían contado los emprendimientos fallidos. Sin darse cuenta, había sido la mejor conversación de negocios de toda su vida.

Quince minutos después tenían armada la que fue la primera “Fuckup Night”. En siete minutos, cada participante cuenta su historia: proyectos fallidos, balances negativos, experiencias que muchas veces son consideradas un tabú. Hoy, las FUN se organizan en más de 250 ciudades y en más de 80 países alrededor del mundo.

Dos años después de la creación de las Fuckup Nights, Leticia y su equipo entendieron que la información de los fracasos era valiosa: en todo el mundo no existía una institución dedicada a estudiar y recopilar el fracaso.

Así nació The Failure Institute, el brazo de investigación. El objetivo es transformar los casos de fracaso en datos y tendencias que ayuden a tomar decisiones más informadas desde los sectores de negocios, público y académico.

En el último abril, The Failure Institute desembarcó en Buenos Aires, donde abrió una oficina, y ya está mapeando el ecosistema emprendedor local. Justamente con eso tiene que ver el último proyecto del Instituto: el Global Failure Index (GFI), una plataforma cuyo objetivo es visibilizar y categorizar datos relativos a emprendimientos que fracasaron.

A través de una base de datos interactiva, el GFI muestra las razones por las que cierran los negocios y permite utilizar las diferentes variables que pudieron incidir en su fracaso, como segmentar los proyectos que fracasaron por género, edad y grado máximo de estudios del emprendedor, entre otras variables.

¿Cómo nació el modelo de las Fuckup Nights?

Nuestro mantra para desarrollar el proyecto era “make it simple, make it happen”. Todos teníamos trabajos de full-time y no podíamos dedicarle mucho tiempo. La gente venía y se interesaba, y nos preguntaba dónde podía encontrar información. Cuando abrimos Twitter ocurrió la magia: empezamos a recibir mensajes de todo el mundo preguntándonos cómo llevar la charla a otras ciudades. De México, salimos a hacer un evento en San Sebastián, España. Creamos un manual de procedimiento y empezamos a replicar el movimiento en otras ciudades. Dos meses después estábamos en 15 ciudades del mundo.

¿Cuáles fueron los desafíos?

Tuvimos tres retos centrales: encontrar el modelo de negocios de un hobby, hacer que creciera por el mundo y convencer a la gente de que contara su fracaso. Es irónico porque, en números, hay muchos más negocios fallidos que exitosos. En América Latina, el 80% de los negocios cierra antes de cumplir dos años.

¿Cómo hicieron para monetizar lo que para vos era un hobby?

Tuvimos varios intentos. Encontramos dos que nos dieron resultado: por un lado, todos los que organizan Fuckup Nights pagan una licencia mensual de US$ 20. Por otro, FUN crece un 16% al mes, con presencia en 250 ciudades y en 26 idiomas. Además, organizamos charlas corporativas, ya sea llevando oradores o bien que sean los mismos ejecutivos los que comparten sus fracasos.

¿Por qué creés que el estudio del fracaso de los negocios no es algo demasiado extendido?

La razón principal: es un tema tabú. Mucha gente tiene miedo de que dañe su reputación y eventualmente no pueda conseguir financiación para un proyecto. Hay un estigma, y por eso mismo no hay casos de estudio y no hay casos de datos. De hecho, The Failure Institute nació cuando buscamos estadísticas o papers y no encontramos absolutamente nada. Terminamos trabajando con el EGADE, la escuela de negocios del Instituto Tecnológico de Monterrey.

Ahora están presentando el Global Failure Index. ¿Qué impacto pensás que va a tener en el ecosistema mundial?

Para nosotros es una herramienta genial, porque te permite, de una forma muy ágil, identificar tendencias. Todos los datos se van actualizando. Por ejemplo, si quiero ver qué pasa con las empresas de tecnología de América Latina, con pocos clics puedo hacerlo, y separarlo por microrregiones, dividirlo por género, ver qué hicieron después de su fracaso, entre otras variables. Actualmente el GFI contiene la base de datos de negocios que fracasaron más grande del mundo. La principal fuente de información son los organizadores de Fuckup Nights. En segundo lugar, tenemos una red de investigadores del fracaso, que son casi 50 en todo el mundo.

¿Por qué abrieron una oficina en Argentina?

Vinimos aquí para poder investigar más. Por un lado hay un gran potencial para recolectar datos porque estamos en más de 10 ciudades de Argentina. Por otro lado, ya hay una cultura de datos muy fuerte. Y un tercer punto es que la tasa de fracaso es muy alta. De hecho, es de las más altas de América Latina. Según los últimos resultados del Global Entrepreneurship Monitor, el 93% de las empresas argentinas fracasan antes de los dos años. Y esa tasa es menor en otro países: 75% en México, 59% en Colombia y 37% en Chile. Pero Argentina está superando el miedo al fracaso y actualmente es el tercer mejor país en América Latina para poner un negocio, detrás de Chile y Brasil.

¿Es posible revertir esas tasas de fracaso de negocios en Argentina?

Creo que, si identificamos cuáles son las áreas de oportunidad, los puntos débiles de los emprendedores en Argentina, en tres años podemos reducir la tasa de fracasos de forma considerable. Creemos que es totalmente posible. Por eso estamos acá.

Por Juan Sapia

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