Esta columna no es para vos: Habrá otra oportunidad

29 de Mayo de 2017 - Claudio Zuchovicki

 


Hay veces que perder solo significa “no ganar” y simplemente es eso. Habrá otra oportunidad, habrá otro partido, habrá otra elección, habrá otra forma de encarar mejor ese proyecto.

A modo de ejemplo, Edison registró hasta 1093 patentes antes de trascender. Steve Jobs fue menos prolífico, 346 patentes en total en EEUU, pero lo recordamos por Apple y Pixar. Ivan Lendl, no paró de perder finales antes de ser casi invencible. En fin, un resultado negativo hoy puede ser una fuente de riqueza en el futuro.

Pero hay veces que ganar puede representar en el futuro perder todo. Con la obsesión del resultado, hay gente que agota sus reservas, su físico, su mente. Hasta, acuerdan con indeseables o con países que sacrifican a su gente. Gana la contienda, pero pierde seres queridos, pierde dignidad, pierde tiempo irrecuperable. En esos casos, un resultado positivo hoy puede ser una hipoteca para el futuro.

Este Zuchotopics es solo para preguntarle a algunos si valió la pena toda la malasangre que se hicieron o cuánto tiempo quedaron paralizados cuando perdieron o simplemente no ganaron, sabiendo que, en definitiva, el tiempo es un aliado propio si hacemos las cosas bien. Este Zuchotopics es también solo para preguntarles a otros si valió la pena ser tan soberbio, tan arrogante, tan superado solo por haber ganado un partido, un negocio, una elección. La pregunta es si el fin justificó los medios que utilizaron para lograrlo y qué se sacrificó en el proceso.

Claro que mi especialidad no es la filosofía sino los mercados, el mundo de las finanzas.

Por eso, convierto el debate sobre cuando ganar es peor que no perder y cuando, directamente, ganar termina siendo la peor opción, en un consejo financiero:

· En este momento, los activos financieros como bonos y acciones en el mundo están coqueteando con sus valores máximos.

· Este contexto genera la ansiedad de querer encontrar cosas baratas para comprar en un mercado que está caro. Es exactamente así como uno puede perder mucho dinero. Con el tiempo, eso es mucho más caro aún.

· Uno puede comprar una acción de una empresa a un precio barato pero si la empresa no gana plata en el tiempo, entonces perderemos mucha plata.

· También uno puede pagar cara la acción de una empresa que gana plata y con el tiempo me devolverá con creces lo invertido.

· Un ejemplo claro regional es comprar un bono de Bolivia que rinde 4% anual. Suena bien si uno lo compara con un bono español o francés que rinden 2% anual. Pero viendo las pérdidas de reservas que tienen y su situación económica no parece una alternativa segura por tan baja tasa. Lo mismo pasa con bonos de Brasil, de Chile y, por qué no, de la Argentina. ¿El inversor recibe la renta justa por el riesgo que corre?

· Si hablamos de acciones, las empresas proveedoras de la construcción y de la obra pública aunque están caras con la foto de hoy, son baratas con el potencial que tienen si se da la película “Argentina, sí se puede”. Asumiría con no más del 20% de ahorros ese riesgo. Para las empresas que se dedican al consumo interno, (textil, calzado, electrónicos) para la foto de hoy lucen baratas, pero si se da la película “Argentina si se puede”, terminarán siendo caras. No asumiría ese riesgo porque está claro que no sectoes elegido para esta gestión.

Moraleja, no mires tanto el precio de lo que comprás, sino qué estás comprando por ese precio. Te advertí que este Zuchotopics no es para vos. Habrá otra oportunidad.
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