Empresas: Cuándo llamar a una reestucturación

6 de Agosto de 2017 - Hugo Sebastián Hirsch

 


Las corporaciones, tal como las conocemos, fueron ideadas hace aproximadamente 400 años, a imagen y semejanza de los humanos. Momento de reestructuración.

No es extraño entonces que llamemos a una idea escrita en un papel “persona jurídica” y que puedan hacer muchas de las cosas que hacen los humanos, como ganar o perder dinero, prometer, y relacionarse entre sí.

Las compañías también tienen un ciclo de vida que comienza con su nacimiento o fundación. Luego crecen rápidamente, se desarrollan en distintas direcciones y a partir de determinado momento comienzan a deteriorarse y eventualmente desaparecen. La duración de estas etapas es más variable que en los humanos.

Así hay compañías que nunca pasan de una idea y otras que duran siglos, como el caso de la empresa japonesa Nintendo, que comenzó en 1889 fabricando naipes y hoy es líder en juegos electrónicos.

En definitiva, algunas empresas consiguen reinventarse. Una de las razones para ello es que las empresas pueden adaptarse cambiando su forma de actuar bajo diferentes líderes, mientras que los humanos no.

Cada fase de la vida de una empresa, tiene un tipo de líder natural diferente al de la etapa anterior. Tomemos el caso de UBER. La empresa que nació como una idea en 2009, tiene hoy un valor de mercado superior a los 50.000 millones de dólares. A esta situación llegó sin dudas gracias al liderazgo y estilo personal de Travis Kalanick, cofundador y ex CEO, a quien muchos consideran agresivo y propenso a correr riesgos. Esas mismas características llevaron a Kalanick a tener que renunciar, a pedido de gran cantidad de accionistas en junio de 2017.

Cuando una empresa está en una fase de decadencia, regresarla a un estado de mayor salud requiere frecuentemente cambios muy profundos, y dependiendo del nivel de deterioro, estos deben ser realizados rápidamente. Eso es lo que llamamos un proceso de reestructuración o turnaround.

Hay dos factores que determinan cuándo involucrar a un reestructurador externo.

El primero es si la empresa se encuentra en una etapa de deterioro, donde lo que se viene haciendo claramente no está funcionando –independientemente de la causa- y donde es claro que hay que rejuvenecer la empresa y sus vínculos en poco tiempo. El segundo es la disponibilidad o no de un liderazgo apropiado para la etapa en cuestión.

¿Qué características debe tener ese nuevo líder? Podríamos clasificarlas en tres grupos: conocimientos funcionales, aspectos psicológicos y elementos situacionales.

Los conocimientos funcionales que harán falta, son casi todos los relacionados con gestión de una empresa. Dado que será difícil atraer talento gerencial a proyectos de este tipo durante las primeras etapas, el líder del proyecto será la última línea de defensa y deberá ocuparse de todo lo que por diferentes razones no resolvieron los demás.

Los aspectos psicológicos son clave en cuanto ayudan a mantener firme el timón durante las tormentas. Los más importantes son la disciplina para tener un plan claro y seguirlo, la creatividad porque la empresa estará todo el tiempo buscando cómo hacer las cosas de un modo diferente, y la calma frente a constantes problemáticas urgentes.

Los elementos situacionales son aquellos que están definidos por la posición y relaciones del reestructurador respecto a los demás jugadores clave en procesos de este tipo, como son los acreedores, accionistas, empleados, entre otros.

Frecuentemente los accionistas o directivos históricos tienen menos chances de éxito dirigiendo turnarounds porque son percibidos como parte de las causas que llevaron a la crisis, aún si esto no fuera cierto o racional.

Un liderazgo independiente, sin historia, que tenga que trabajar para ganarse las concesiones de todos, incluidos los accionistas, aumenta las probabilidades de encontrar el equilibrio necesario. Su credibilidad y la forma en que la construya serán quizá el factor más relevante.

En resumen, si la empresa se encuentra en una etapa terminal y necesita revertir la situación en forma urgente, un reestructurador de las características mencionadas, tiene buenas chances de conseguirlo.

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