Empleo: expectativas en baja

26 de Julio de 2018 - Cecilia Valleboni

 


El ministro de Trabajo, Jorge Trica, enfrenta un gran desafío, aunque desde su cartera aseguran que habrá “una cierta estabilidad en la cantidad de puestos de trabajo”.

La corrida cambiaria y el ajuste fiscal acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) movieron los planes de las empresas en el país: la proyección de incorporación de personal es más pesimista que en los meses previos. Cayó la confianza y la vulnerabilidad sumó preocupación. Así, el mercado se freezará a la espera de buenas noticias. Hasta abril, de hecho, había un leve crecimiento del empleo privado registrado.
La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) de mayo, difundida por el Ministerio de Trabajo, ubica la creación neta de empleo privado registrado para los próximos tres meses en 3,4%. Es el peor dato desde el primer semestre de 2016, el período más oscuro para el mercado laboral en la era Macri.

La visión de las empresas

Los empleadores argentinos reportan intenciones de contratación limitadas para el período julio-septiembre, de acuerdo con un informe de ManpowerGroup. Un 10% de los empleadores anticipa un incremento en sus dotaciones, mientras que el 6% pronostica un descenso y un 80% no espera cambios, con lo que la Expectativa
Neta de Empleo se ubica en torno al +4%.
Una vez que la información se ajusta por estacionalidad, la Expectativa se sitúa en +6% y permanece sin cambios cuando se la compara con el trimestre anterior. Interanualmente, las intenciones de contratación declinan en dos puntos porcentuales. Las mejores perspectivas vienen del sector agro y pesca, con una
Expectativa Neta de Empleo (ENE) del 11%, y la zona de Cuyo es la región con mayores búsquedas (ENE de 9%). A diferencia de la cautela que se observa en el mercado laboral argentino, a nivel global, pese al escenario geopolítico incierto, la confianza de las empresas continúa firme. Se espera que las nóminas crezcan en
distintos grados, con fuertes subas en Japón, Croacia, Taiwán y Hungría, salvo en Italia, donde las perspectivas son negativas por segundo trimestre consecutivo. En el área Américas, para el tercer trimestre lidera Estados Unidos con una ENE del 21%, seguido por Canadá con 17% y México con 11%.

“Si bien el mercado local está moderando sus movimientos, se consolida una tendencia positiva y estable por tercer trimestre consecutivo, con todas las regiones y sectores de la economía mostrando cifras positivas”, explica Fernando Podestá, VP y director nacional de Operaciones de la filial local de la consultora. También destaca que un alto porcentaje de los encuestados no prevé modificaciones en su staff, lo que una vez más muestra la actitud de cautela que impera entre los empleadores.

Los empleadores del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) anticipan el
ritmo de contratación más débil en dos años para el período julio-septiembre de 2018: +2%. La ENE, que se sitúa en +3% con estacionalidad, permanece con relativa estabilidad en la comparación trimestral, pero declina 4% cuando se la contrasta con igual período del año pasado.

El solapamiento, de nuevo en agenda

El porcentaje de incremento promedio que proyectan las empresas para el personal fuera de convenio en 2018 es

 

del 20,9%, concentrando el 12,6% en el primer semestre y el 8,3% restante para el segundo, según el relevamiento realizado por la consultora de Recursos Humanos HuCap. Los valores reflejan un incremento
de 0,7 puntos porcentuales con respecto a la última medición, realizada en febrero de 2018. Para ahondar en detalles, un 80% lo hará en dos pautas salariales correspondientes a cada uno de los semestres; mientras que un 13% de las empresas lo otorgará en tres o más partes; y el 7% restante en una sola pauta. Además, ocho de cada 10 empresas concentrarán sus incrementos salariales en el orden del 16% y el
26%, al igual que lo relevado en la última edición de noviembre de 2017, como proyección para 2018. En la anterior medición en mayo, había comenzado a vislumbrarse un panorama alentador para los mandos medios, producto de que durante 2017 muchas organizaciones pudieron trasladar al personal no convencionado el porcentaje cerrado en paritarias o incluso brindar algunos puntos
por encima, los cuales, en muchos casos, luego terminaron “empardándose” con el personal convencionado, una vez aplicada la cláusula gatillo.

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