El acuerdo con el FMI no salvará al peso argentino

8 de Junio de 2018 - Kenneth Rapoza

 


El peso argentino sobrevivió a un mes de titulares negativos y al retorno del FMI. Pero para BNP Paribas, es hora de ir en corto otra vez.

“¿Por qué hay que salir del peso ahora?”, pregunta Gabriel Gersztein, jefe de estrategia para América Latina de BNP Paribas en São Paulo. Y se responde señalando que un real más débil tiende a impactar en el peso y que la intervención del Banco Central en el mercado peso-dólar será esporádica. El dólar se encamina a los $27 y más, cree. “Desde un punto de vista macroeconómico, un peso más débil es uno de los elementos necesarios para nivelar los persistentes desequilibrios de la Argentina, incluida la necesidad de aumentar los ingresos fiscales”. Por supuesto, cualquier movimiento que suba aún más los precios en Argentina, un país con una inflación anual del 25%, se encontrará con una feroz oposición en la población, especialmente de aquellos sectores que apoyan al peronismo.  El presidente argentino Mauricio Macri tiene poco más de un año para bajar la inflación, hacer que la economía crezca para compensar los recortes de subsidios y las altas tasas de interés, ahora en el 40%. Si no consigue un éxito rotundo en este frente, la Argentina volverá una vez más a la política populista y cuasi-socialista de Cristina Kirchner.
Por ahora los inversores están satisfechos con el programa del FMI y creen que Macri tiene tiempo para lograrlo, a menos que el electorado reaccione en contra en 2019.
El préstamo de US$ 50.000 millones del FMI es menos usual que lo normal, con el equipo económico de Macri más en el mando que la tan difamada institución multilateral. El dinero del FMI le da a la Argentina un grado de libertad respecto de los mercados financieros extranjeros, permitiéndole pagar su deuda pública en los próximos trimestres.
Sin embargo, el FMI sigue siendo el FMI. No regala dinero gratis. Algunas condiciones no serán fáciles de cumplir. El principal compromiso de la Argentina es achicar el ritmo de la meta fiscal -lo que significa austeridad- en un año de débil crecimiento económico. Esto es un gran obstáculo para las esperanzas de reelección de Macri para el próximo año. “El riesgo electoral es ahora un factor”, dice Gerzstein.
El FMI exige un ritmo más rápido de saneamiento presupuestario para el equilibrio primario en 2020 y un superávit primario de +0,5% en 2021. Pero si los peronistas regresan en 2020, el FMI puede despedirse de sus objetivos.
Hubo cierta flexibilidad en las metas de inflación, pero el Fondo apunta al 17% para 2019, teniendo en cuenta el 25,6% para este año. Teniendo en cuenta que las tres subidas consecutivas del tipo de cambio en este último mes no han mermado la inflación, es de suponer que las tasas de interés en Argentina no están bajando. Y esto es un impedimento para el crecimiento económico.
El FMI cree que la inflación puede bajar al 13% en 2020 y al 9% en 2021, que es casi la mitad de lo que el Banco Central prevé ahora. El ministro de Economía, Nicolas Dujovne, reiteró esta semana la importancia que tienen los mercados de divisas. No descartó la intervención, pero probablemente no sea prudente que el Banco Central siga hurgando entre los dólares para apuntalar el peso.
La analista de Nomura Securities, Siobhan Morden, cree que se moverán a un tipo de cambio flotante controlado, en lugar de dejar que el peso ceda totalmente frente al dólar. La intervención sigue sobre la mesa, pero sólo para reducir la volatilidad excesiva si los locales entran en pánico.
Más optimisa, Morden piensa que Macri puede manejar la economía sin tener que ir al Congreso en busca de apoyo. No hay duda de la oposición irá contra Macri, vendiéndole a la población la historia de que está cumpliendo las órdenes del FMI y regalando soberanía a los banqueros extranjeros.
Mientras tanto, la economía argentina se mantiene. Para el año se prevé un crecimiento del PBI de entre el 0,4% y el 1,4%.
Además de los propios problemas internos de la Argentina, la Reserva Federal está aumentando las tasas de interés. Un dólar fuerte es un viento en contra para los mercados emergentes en general. Cada vez que el dólar fluctúa demasiado sus músculos fue un huracán para esos países. Macri definitivamente tiene mucho trabajo por delante. Mientras tanto, el peso ya perdió 1.7% de su valor frente al dólar.
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