Educación – Trabajo: un diálogo difícil pero necesario

6 de Febrero de 2017 - Santiago De la Barrera

 


El binomio educación – trabajo es un tema sobre el que se ha hablado y escrito mucho –acá lo estamos haciendo de nuevo–, y está bien que así sea, porque es un tema que reviste gran importancia para el desarrollo de una sociedad.

Pero sin lugar a dudas, el mayor desafío que hoy se presenta en nuestro país, es el de lograr un acuerdo constructivo entre estos dos mundos y, sobre todo, que se plasme en acciones concretas y que den buenos resultados.

En el mundo existen distintos modelos bajo los cuales se organiza el trabajo conjunto entre la educación y el trabajo, pero sin que haya un modelo único, todos tienen en común el rol que juega del sector productivo para la definición de cualificaciones requeridas por sector económico y el desarrollo de contenidos y evaluación de habilidades.

Cooperación educación – trabajo

Para que pueda darse una efectiva cooperación entre ambos sectores, el primer objetivo es el de conseguir que se establezca un verdadero diálogo. Para que esto suceda, lo primero a tener en cuenta es que ambos hablan un lenguaje distinto; lo que puede comprobarse viendo las respuestas que cada uno da cuando les preguntamos qué entienden por: objetivos, contenidos, evaluación, actores, resultados, eficiencia, etcétera, lo que seguro conseguiremos, es una discusión más que un diálogo.

En la Argentina si miramos unas décadas hacia atrás encontramos que no hubo mayores diferencias ni conflictos entre esos sectores. Esta situación, al menos en la educación técnica de nuestro país, se debió a que “desde el sistema educativo se hizo algo muy bien durante muchos años pero que terminó haciéndonos mucho daño”, esto es: desde el sistema educativo se formaron técnicos tan buenos que las empresas solo tenían que contratarlos, sin tener necesidad de involucrarse en su formación.

Con el paso del tiempo los paradigmas productivos fueron cambiando y complejizándose –con gran irrupción de la informática en todos los sectores–, pero el sistema educativo siguió haciendo prácticamente lo mismo “que le daba buenos resultados”. Así, con los años, la brecha entre ambos se fue agrandando cada vez más, llegando hoy a encontrarnos con más del 50% de las empresas que dicen “no encontrar los técnicos que necesitan” (Demanda de Capacidades 2020 – INET).

Entender que se ha generado esa brecha y por qué, es el primer paso para explicar por qué hablan lenguajes distintos y, por lo tanto, para comenzar el diálogo: un diálogo entre distintos.

Paso a paso

Un segundo paso, es el de comprender y convencerse de que la complejidad e incertidumbre de nuestra sociedad hoy es tal, que ninguno de los dos sectores puede dar una respuesta válida y suficiente por sí solo: o hay un compromiso real para trabajar de manera conjunta o se quedarán echando culpas unos a otros sin arribar a soluciones.

Y un tercer paso, es el de hacer foco en el alumno – trabajador: que es una misma persona desempeñando dos roles que son complementarios, y por los que hoy es necesario transitar de manera continua a lo largo de toda la vida: de la formación al trabajo y del trabajo a la formación.

El Consejo Nacional de Educación, Trabajo y Producción –dependiente del Ministerio de Educación y Deportes– es donde se sientan el sector educativo, empleador y de los trabajadores, para discutir sobre la educación y el trabajo. Allí se construye el diálogo basándonos en esas premisas, lo que ha permite alcanzar un alto grado de entendimiento.

Ahora, los esfuerzos están puestos en que ese diálogo se plasme en acciones concretas y que den buenos resultados, como decíamos al principio. Muchas de estas acciones, ya se han puesto en marcha y otras se están delineando.

La agenda del Consejo se compone hoy de temas de corto plazo, como el de contar un verdadera representatividad de los sectores, un sistema de relevamiento de demandas del sector socio productivo a nivel nacional, el funcionamiento eficiente de los Consejos Provinciales, la conexión entre educación y sector productivo en todos los niveles –nacional, provincial, local, institucional, etcétera–.

Pero es en ese ámbito que el sector educativo está planteando una agenda de mediano plazo que mire al sistema técnico en todos sus niveles –Secundario, Terciario y Formación Profesional– y lo analice de manera profunda y sin condicionamientos, con el objetivo de definir un modelo de formación técnica que sea atractivo, pertinente y de calidad: requisitos para que las personas estén en condiciones de desarrollarse en el mundo laboral y mejorar su productividad.

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