Inequidad laboral y economía de género

14 de Marzo de 2018 - Forbes Argentina

 


Cuáles son los indicadores claves para identificar causas y soluciones a la desigualdad en el mundo laboral entre hombres y mujeres. Conflictos que van mucho más allá del sueldo: Los desafíos de la economía de género.

El debate por la disparidad salarial y el trabajo doméstico no remunerado se volvieron una cuestión de Estado. “No podemos permitir más que una mujer gane menos que un hombre” fue una de las frases más resonantes del discurso del presidente Macri en el Congreso.

Prioridad oficial

La agenda de género permeó en la política en todo el mundo, y Argentina no fue la excepción. A principios de marzo, durante su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional, el presidente Mauricio Macri levantó algunas de las banderas propias de los movimientos que luchan por la equidad.

Sobre la necesidad de un marco de trabajo para el siglo 21, dijo: “No podemos permitir más que una mujer gane menos que un hombre. No es justo. No está bien. Según el INDEC, las mujeres cobran casi un 30% menos que los hombres. Esto no puede seguir así. Tienen mi compromiso para que el salario igualitario que establecen nuestras leyes sea una realidad”.

Y, con el argumento de que “en un mundo de iguales, no hay razón para que un padre solo tenga dos días en el momento del nacimiento de los hijos”, anunció que su partido impulsaría un proyecto de ley para extender las licencias por paternidad.

Los números de la desigualdad

La paridad salarial por igual cargo y tarea es un concepto contenido en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, y sin embargo los datos oficiales muestran una diferencia rotunda en detrimento de las trabajadoras.

En Argentina, los últimos datos disponibles del INDEC (tercer trimestre de 2017) aseguran que el ingreso medio de los hombres fue de $ 16.773, y el de las mujeres, $ 12.366 por mes.

Más aún, el reporte dejó en evidencia que el decil más pobre de la población argentina se compone de casi dos mujeres por cada hombre, mientras que la relación se invierte en el decil más rico: 1,1 millones de varones vs. 567.000 mujeres.

La política corporativa, al congreso

El diputado nacional por Cambiemos, Martín Medina, presentó un proyecto que propone modificar Ley de Contrato de Trabajo para garantizar la igualdad laboral y la paridad salarial.

Sería obligatoria para empresas con más de 200 empleados y optativas para las de plantillas menores. También existen proyectos anteriores, como el de la diputada radical Karina Banfi, que plantea crear un ranking de compañías que promuevan esa equidad.

Menos horas, más trabajo

Las mujeres trabajan en total menos horas que los hombres. En la Ciudad de Buenos Aires, ellas se desempeñan en el mercado laboral unas 34,3 horas semanales, y ellos, 41,1. Pero las trabajadoras dedican el doble de tiempo a tareas de cuidado del hogar y de la familia.

En 2013, el INDEC relevó, en su Encuesta Permanente de Hogares, que solo el 58% de los hombres participaban de los quehaceres domésticos, el apoyo escolar y el cuidado de personas, y les dedicaban a estas tareas 3,4 horas diarias; en tanto que el 89% de las argentinas les destinaban 6,4 horas diarias en promedio.

La Ciudad ofrece datos más recientes: en 2016, más del 90% de las porteñas declararon dedicarle al trabajo doméstico no remunerado unas tres horas y media por día (3:27), mientras que el 82% los hombres invierten menos de dos horas diarias (1:57).

Licencia para todos y todas

En el Congreso de la Nación, ya existen más de 60 proyectos de ley para reformar las licencias familiares, de los cuales unos 32 tratan específicamente la de paternidad, de acuerdo con datos del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC).

La legislación vigente otorga a las madres un mínimo de 90 días de licencia pagas por cada hijo, y al padre solo dos días corridos desde el nacimiento. La reforma laboral que el Gobierno impulsaba el año pasado pretendía expandir ese permiso para empleados varones a dos semanas.

También está en danza un proyecto de “licencia parental” presentado en el Congreso por el justicialista Diego Bossio, que contempla no solo permisos iguales por maternidad y paternidad sino también licencias prenatales por adopción y para tratamientos de fertilización asistida.

Que esta temática sea una cuestión de Estado no es un tema menor si se tiene en cuenta que solo el 51% de las trabajadoras y el 47% de los trabajadores accede a licencias parentales pagas, según CIPPEC.

Se trata de los trabajadores en relación de dependencia, cuyas posibilidades no se replican entre los informales, los monotributistas y muchos autónomos. La normativa vigente aún no hace referencia a excepciones por embarazos múltiples, hijos con discapacidades o enfermedades graves, casos de adopción, de familias monoparentales o de parejas del mismo género.

Derecho de familia

Argentina es el séptimo país con mayor cantidad de empresas que otorgan a sus empleados varones permisos para ausentarse al tener un hijo por sobre lo que indica la ley. De acuerdo con la consultora Mercer, tanto a nivel global como en Latinoamérica, en promedio el 32% de las compañías lo hacen.

En Argentina, el 51% otorga licencias por paternidad extendidas, de cinco días en promedio. Pero esto no es un mérito, sino que denota lo retrasado que se encuentra el país a nivel legislación no solo respecto de naciones pioneras, sino incluso con vecinos de la región.

En Chile, un empleado puede pedirse cinco días durante el primer mes de vida de su nuevo hijo y en casos de adopción. En Uruguay, les dan 13 días a los que trabajan en relación de dependencia, y los independientes tienen 10 días.

De acuerdo con Mercer, en Argentina el 33% de las empresas extienden sus permisos por maternidad más allá de los 90 días. Y un 51% da licencias por adopción.

Además de multiplicar los permisos familiares, hay grandes empresas como Avon y Farmacity que ofrecen a sus empleados licencias específicas por violencia de género.

Suelen ser períodos de 10 días para que las víctimas puedan, primero, recuperarse de los efectos devastadores de los hechos violentos, y luego renovar ese beneficio para cumplimentar trámites judiciales, en el caso de que decidan realizar una denuncia.

Calidad de vida, en jaque

Una investigación del Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de la Universidad Siglo 21 encontró que las argentinas de siete importantes ciudades tienen una peor calidad de vida laboral, lo cual repercute en su salud.

Ellas presentan mayores niveles de conflicto entre familia y trabajo, y un 33,2% (vs. el 25% de los varones) declaró que está siempre o casi siempre agotada luego de la jornada laboral. El 31% de las encuestadas dijo que le resulta difícil relajarse, mientras que solo el 23% de los encuestados coincidió.

La situación responde a factores sociales y biológicos: mayor exposición de las mujeres a exigencias en el trabajo y en el hogar, menor dedicación de tiempo a la “recuperación”, etc.

Todo esto deriva en una mayor propensión a padecer estrés crónico, dolor muscular, decaimiento y problemas de concentración, entre otras patologías.

El techo de cristal: ¿Es o no es?

El famoso “techo de cristal” que impide alcanzar las mayores posiciones en las empresas sigue vigente, aunque muestra cada vez más grietas. La consultora Grant Thornton reveló que, en Argentina, la cantidad de empresas que incluyen al menos una directora mujer pasó del 53% en 2016 al 58% en 2017.

En el mismo período, la cantidad de roles senior ocupados por directoras pasó del 18% al 23%, aunque sigue lejos del promedio regional (30%).

Más aún, el nuevo Sistema de Indicadores de Género que lanzó el Gobierno de la Ciudad confirma que en Buenos Aires en 2016 la cantidad de directoras y jefas con puestos intermedios no reunía ni al 10% de la población femenina empleada, y en el caso de los hombres la superaba.

Por Paula Krizanovic


Licencia por paternidad: Empresas que “desacatan la ley”

 

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