Historias de vida: Del despido a la victoria

4 de Enero de 2018 - Forbes Argentina

 


Michael Bloomberg y Jack Bogle hoy agradecen haber sido despedidos de sus antiguos trabajos. Historias de éxito que comenzaron con el pie izquierdo.

Una de las historias más conocidas en el mundo de los negocios que incluyen un despido fue la de Steve Jobs, que a pesar de ser el fundador de Apple lo separaron de su propia empresa en 1985.

El encargado de echar a Jobs fue el entonces CEO de Apple, John Sculley, quien años después admitió su error, pero justificó sus motivos en aquel entonces. Steve Jobs era “un empleado” rebelde, que organizaba reuniones a espaldas de la dirección y su fuerte carácter provocaba más de una disputa.

Pero en 1996, Apple compra neXT, la nueva empresa fundada por Jobs ante su salida de la marca de la manzana. Esta fusión generaría la vuelta de su fundador, la cual la salvó de la quiebra en aquel entonces.

Del despido a la victoria

En la edición 100 aniversario de FORBES, referentes del mundo de los negocios debían elegir una palabra que resumiera su pensamiento y contar en primera persona algunos de los hechos que marcaron su vida laboral.

Riesgo, por Michael Bloomberg


Hacedor: pionero en finanzas y tecnología y en medios; alcalde orientado a soluciones; filántropo.

Me despidieron de Salomon Brothers en 1981. Nadie compartía demasiado mi idea de computarizar los datos y análisis financieros. La mayoría de los profesionales de finanzas no sabían cómo usar una computadora y, peor aún, no tenían una en su escritorio.

Las firmas se resistían a la innovación porque la gente se siente más cómoda con lo que conoce que con lo que no conoce. Mirar más allá del horizonte y asumir riesgos siempre fue el núcleo central de la cultura de la empresa, que incorporamos en la alcaldía de Nueva York y que nos esforzamos en difundir en cada nivel del gobierno.

Tanto en el sector público como en el privado, la innovación exige contratar a personas inteligentes y creativas, y empoderarlas para que corran riesgos. También, apoyarlas cuando las cosas no salen bien.

Los mayores fracasos de gestión, tanto en el ámbito de los negocios como en el gubernamental, no se deben a objetivos no cumplidos, sino a oportunidades perdidas.

Reinvención, por Jack Bogle


Divulgador de fondos indexados: fundador de Vanguard, la compañía de fondos mutuales de inversión más grande del mundo.

En 1965, mi mentor, Walter L. Morgan, el fundador de Wellington Management Co., me llamó. Era la época a gogó –que prometía rápidos beneficios–, y teníamos solo un fondo de inversión convencional.

“Quiero que hagas lo que sea necesario para poner en orden la firma”, me dijo. Yo tenía 35 años. Me fusioné con un fondo de inversiones muy agresivo en Boston, con gerentes más jóvenes que yo. Parecía una genialidad, hasta que dejó de serlo.

La época a gogó se derrumbó, y ellos resultaron ser pésimos administradores. En 1974, el directorio de Wellington Management me despidió. Pero los fondos de inversión tenían un directorio separado y los convencí de que no lo hicieran.

Hubo una pelea, que se resolvió con un acuerdo: yo continuaría como presidente y CEO de los fondos, que serían responsables de sus propias leyes, administración y contabilidad. Tenía que inventar un nuevo nombre. Así nació Vanguard Group.

Mis rivales, los que me habían despedido, supervisarían la distribución, el marketing y la gestión de inversión. El esquema era irracional. Tenía que encontrar la forma en que Vanguard se hiciera cargo de la gestión de inversiones y la distribución.

Había investigado sobre fondos indexados para mi tesis. Y acababa de leer un artículo de Paul Samuelson que decía: “Por favor, que alguien empiece un fondo indexado”. Le propuse la idea al directorio y me dijeron: “No puedes involucrarte en la gestión de inversiones”. Yo respondí: “Aquí no hay gestión de inversiones”.

Lo aceptaron, y se inició la revolución de los fondos indexados. Decidí que no podíamos permitir que Wellington y su equipo de ventas continuará distribuyendo los fondos; entonces eliminamos todas las comisiones.

Los directores dijeron: “No pueden encargarse de la distribución”. Les respondí: “No vamos a encargarnos; la vamos a eliminar”. De nuevo, lo aceptaron. Cuando una puerta se cierra, si uno mira con atención el tiempo suficiente, y es lo suficientemente fuerte, descubrirá que se abre una ventana.

Errores, Michael Eisner


El ratón que construyó Mike: exceo de Disney.

En 1998, Disney compró Infoseek, que era por aquel entonces uno de los buscadores más importantes, después de Yahoo. Poco tiempo después, en el baño de hombres, un consultor de McKinsey me convenció de que Infoseek no debería ser un buscador con publicidad porque ese no era el estilo de Disney.

Yo no estaba en mi oficina, no estaba pensando, y le dije: “Sí. Mi trabajo es proteger la marca Disney. No habrá publicidad en el buscador. Eso no es correcto”. Apareció Google y lo hizo, pero Infoseek no lo hizo.

Fue probablemente un error de US$ 200.000 millones. Después de eso, establecimos una regla: “No más reuniones en el baño”.


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