De Córdoba al Pentágono

3 de Enero de 2019 - Muriel Balbi

 


La filial cordobesa de McAfee produce software de ciberseguridad para el Departamento de Defensa de Estados Unidos. El desafío de la falta de talentos en la industria y su secreto para repatriar cerebros.

Ni en Silicon Valley, ni en Seattle, ni en Tel Aviv. Es en la ciudad de Córdoba donde se diseña y produce parte del software de seguridad que utiliza el Departamento de Defensa de los Estados Unidos para protegerse. Bancos, telefónicas, petroleras, empresas de servicios públicos, grandes corporaciones y gobiernos también forman parte de la cartera de clientes que confían uno de sus bienes más preciados, la seguridad, a las soluciones que se fabrican en el centro de software de McAfee Argentina, con sede en el predio Ciudad Empresarial, a dos kilómetros del aeropuerto de Córdoba.
Pero no fue de la noche a la mañana. El equipo que dirige el cordobés José Luis Romanutti comenzó hace 12 años de la mano de Intel. La visión inicial era crear un centro de desarrollo de software de excelencia, con profesionales locales, pero con la mira puesta en vender en el mercado global, con todo lo que eso implica en términos de competencia y estándares de calidad. Y así fue como comenzaron a idear y a desarrollar productos en diversos verticales (data centers, servicios, seguridad e Internet de las Cosas) abarcando todas las áreas que requiere la elaboración de un producto: diseño, experiencia de usuario, ingeniería y arquitectura, desarrollo, puesta en producción y soporte.

El año pasado, la planta que dirige Romanutti se convirtió en McAfee. La compañía fundada por John McAfee en 1987 fue comprada en 2011 por Intel para formar Intel Security. El año pasado, el grupo inversor TPG adquirió el 51% de Intel Security y recuperó la icónica marca de antivirus y ciberseguridad para reposicionarse. En todo el mundo, incluida Córdoba, la compañía se llama de nuevo McAfee.


En sus oficinas –con vista al campo de un lado, y a las sierras del otro–, Romanutti cuenta cómo desarrollan innovación y tecnología desde el interior del país hacia el mundo.

¿Cuáles son los desafíos de la industria de la ciberseguridad hoy?
El problema que tenemos, en general, es la falta de talento, de recursos humanos calificados. Se calcula que, en los próximos años, habrá casi un millón de vacantes que no se podrán completar, y estos números son solo para Estados Unidos. No hay gente, ingenieros. La industria está en ebullición, creciendo mucho, hay cada vez más empresas e inversión, pero faltan profesionales preparados.

Sin embargo, ustedes lograron repatriar a 12 “cerebros” argentinos altamente calificados. ¿Cómo los atrajeron para Córdoba?
Nos ayudó mucho la marca Intel, que es un imán para el talento. Pero creo que lo más importante fueron los desafíos que nos pusimos. Les propusimos trabajar acá pero a la par de lo que se hace en Estados Unidos o Israel: generar ideas propias, innovar, escribir patentes, darles la posibilidad de presentarse en eventos internacionales, continuar los estudios, aprender. Les ofrecimos un trabajo absolutamente igual que el que podían desarrollar allá, pero en Córdoba. Entonces, la posibilidad de vivir en un lugar así, cerca de los afectos, pero a la vez viajar a menudo a eventos o reuniones con clientes e impactar en el mundo, es algo que seduce a muchos.

¿Por qué Córdoba?
Primero, por la cercanía a la Academia. Eso es fundamental, no solo porque te da los recursos humanos, sino porque también genera la posibilidad de crear un ecosistema, que es lo que hace crecer a las nuevas tecnologías. En esto, las universidades juegan un rol muy importante. Tenemos una cultura muy abierta, nadie tiene oficina sino escritorios que podés ver desde cualquier pasillo. Es una cultura de comunicación abierta, con horarios flexibles y mucha interacción. Queremos que todo el mundo venga a la oficina y trabaje con otros acá porque vemos valor en las relaciones humanas, en que el equipo se integre. Ahí creo que tenemos un valor intangible que ofrecer al empleado.

Los productos, desarrollos y patentes que ustedes crearon ¿se hicieron 100% desde la provincia de Córdoba?
Sí, sobre todo hay dos grandes innovaciones que hicimos desde acá y por completo. Una es McAfee Active Response, un sistema que protege –más allá del antivirus instalado en la computadora de la empresa y de sus empleados– y que es capaz de detectar amenazas avanzadas. Consta de un sistema que colecta la información de lo que está pasando en la computadora y lo analiza. Si se detecta alguna irregularidad, se envía a los centros de operaciones de seguridad, que miran estas alertas para actuar en consecuencia. Con este producto nos arriesgamos, trabajamos con un grupo que estuvo aislado totalmente seis meses en una habitación virtual de confidencialidad. Lo desarrollamos, lo presentamos y fue un éxito comercial. También generamos desde Córdoba una solución que incluye un sistema experto de tecnología de inteligencia artificial (machine learning) para ayudar a investigar posibles casos de ataques. Se llama McAfee Investigator. Este fue un poco más disruptivo porque es algo que no existe en el mercado, por eso también costó más desde lo comercial. Esos son dos casos particulares de productos que hicimos de los que se desprendieron diversas tendencias a nivel mundial.

¿Cuál es el mayor orgullo que ostentan?
Poder hacer parte del software que usa el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Mostrar que se puede crear desde acá, con nuestros pibes. Para nosotros es motivo de mucho orgullo y le metemos muchas ganas. Pero, por otro lado, es un trabajo que requiere estar innovando constantemente, tener a la mejor gente y ser capaces de retenerla en una industria donde el desempleo es cero.

La producción de software en Córdoba emplea a 12.000 profesionales, pero se calcula que hay casi 4.000 vacantes que aún no están cubiertas. La apuesta de McAfee es parte de una búsqueda de la provincia por posicionarse como un polo de desarrollo de software. Los objetivos son ambiciosos: la industria local aspira llegar a 2030 con 50.000 nuevos puestos y un crecimiento del 15% anual.
El Plan Estratégico Federal 2018-2030 sirve como ayuda para promover los emprendimientos de desarrollo de software, con exenciones del 60% en el impuesto a las Ganancias y 70% en las contribuciones patronales. Dicha ley, de carácter nacional, vence en 2019, por lo que la industria ya reclama su renovación.

bookmark icon