Cuando electrifica el sol

26 de Julio de 2019 - Tomás Rodríguez Ansorena

 


Las soluciones de “sustentabilidad energética” que implementa Intermepro reducen la huella ambiental y reducen costos. ¿Pero cuál es el verdadero lugar del sol en el paisaje energético?

En el imaginario retrofuturista de autos voladores y mascotas robot, la energía solar es una imagen recurrente. Pero si bien actualmente atraviesa quizás su punto más alto en la historia, el mundo está lejos de depender -únicamente- del sol. La generación fotovoltaica es una opción más dentro de un mix de energías renovables o no que tienen usos, especificidades y ventajas diferentes. En eso pensaron Adrián Kolonski y sus socios cuando hace poco más de 5 años crearon Intermepro: cómo la energía solar proporciona “sustentabilidad energética” en distintos esquemas. Además de proveer servicios de estudio, desarrollo e implementación, son representantes de Schneider Electric, la china GCL, Betta Batteries y Tigo entre otras firmas líderes del rubro, con quienes llevaron adelante proyectos de envergadura: el techo solar del nuevo edificio de Coca-Cola, parkings solares para YPF, generadores en Parques Nacionales, entre otros. Un equipo de 20 personas y unas 100 más en forma indirecta que factura US$ 2 millones al año y espera duplicar ese número en el próximo ejercicio, a caballo de su expansión en el resto del Continente: operaciones en Uruguay, Bolivia, Brasil, Ecuador y EE.UU.

Adrián Kolonski, presidente de Intermepro, explica cómo la generación fotovoltaica no necesariamente tiene que reemplazar a la red si no hacerla más eficiente.

¿Qué me dirías si yo quisiera instalar paneles solares?
En primer lugar, te preguntaría para qué. Hay clientes a los cuales les va a resultar más o menos conveniente. Por ejemplo, qué tanta disponibilidad de superficie tenés, para que el costo de la instalación sea razonable. Porque si bien los paneles son un componente importante en el costo, hay que pensar en otras variables. Supongamos que estamos en el medio de Palermo. Si tenés conos de sombra, perdés horas de radiación y bajás la eficiencia del equipo. Pero si estás en una zona con cierto aislamiento y necesitás conectar una bomba para cargar un abrevadero o una antena de telefonía celular que tiene que trabajar de forma autónoma, podés alimentarla con energía solar y almacenarla en una batería. Ahora estamos trabajando en la provisión de equipamiento para un pueblo en Jujuy, donde la única forma que tenés de llevar la energía es con generadores de combustible. En esos casos, la energía solar distribuida es excelente. En el edificio de Coca Cola hicimos una instalación de energía solar en la terraza, piso 30, y hoy permite alimentar de energía a todas las áreas comunes, pasillos, iluminación de emergencia, etc.

¿Es más económica?
No siempre podés compararla con el costo de energía de la red. Te pongo un ejemplo: estamos trabajando con una empresa de logística de productos medicinales que requieren conservación a bajas temperaturas. Ellos tenían un problema y era que, en verano, los techos de sus depósitos levantaban mucha temperatura, lo cual requería un enorme gasto de aire acondicionado. Nosotros les demostramos que haciendo un sobretecho de paneles solares, no solamente generaban energía eléctrica, sino que bajaban 4 o 5 grados la temperatura con una capa de aire extra sobre el techo y la capacidad de absorción y reflejo de la luz del sol que tienen los paneles.

Existe la idea de que vamos a un futuro 100% renovable…
Las energías renovables son distintas entre sí. La energía solar tiene como ventaja que efectivamente la podés hacer del tamaño que querés. Y dónde querés. Vos podés hacer en una vivienda una mini planta de generación de energía solar que abastezca la vivienda y que eventualmente devuelva la energía si le sobra o que la acumule para cuando no hay sol. La segunda ventaja muy importante que tiene la energía solar es que los costos de mantenimiento tienden a cero en la práctica. Es una instalación muy estable y con una bajísima degradación.

¿En las baterías también?
Las más populares son las de ion-litio, pero están apareciendo distintas variantes de acumulación, como las baterías de plomo-cristal, que son reciclabes. Pero dejá de lado la batería por el momento porque es un factor que vos podés incluir o no dentro de la ecuación. Un panel solar que arranca en el momento cero produciendo 100, al cabo de 25 años produce 80. Los inversores duran hoy 10 o 12 años con eficiencia perfecta. Están diseñados para la intemperie y al ser, a su vez, una energía muy estable, que no suele tener picos de tensión, digamos, que genera energía continua que se convierte en energía alterna, no es una energía que castigue mucho al equipamiento. Y por último, comprás algo en el momento cero que te da energía prácticamente gratis durante 25 años. Indudablemente, hay dos limitaciones. La primera es que, en promedio, los paneles generan energía durante cinco o seis horas por día. La segunda es que tenés que hacer la inversión en el momento cero. La energía eólica efectivamente genera durante más tiempo por día, los niveles de eficiencia son más altos. Pero para lograr eficiencia en una instalación eólica, la tenés que tener en el lugar donde necesariamente tenés que transportar la energía.

Y la inversión es mucho mayor.
Exactamente. O sea, necesitás una escala muy importante y para lograr esa escala tenés que tener mecanismos para poder transportar esa energía que está generando. Igual que las instalaciones de biomasa, vos no podés ponerte una en el patio de tu casa. Entonces cada una de las energías renovables tiene un perfil propio que hace que sea inteligente complementarlas. Pero salvo que tengas mecanismos muy desarrollados para complementar los horarios de producción y los horarios de consumo, es muy difícil en el corto plazo pensar en una matriz con un porcentaje de renovables mucho más alto del 20%, que es lo que propuso el Gobierno para 2025 (N. del E: en 2018 no superó el 2%). Por ejemplo, Chile, que tiene una matriz de energía renovable muy importante, tuvo que hacer un balanceo de la red, porque en un momento dado tenían que desenchufar a las plantas de energía solar porque aportaban demasiada energía para el momento. O sea, no había consumo suficiente para la energía que se estaba generando.

Distribución solar

El acople oferta-demanda en la red eléctrica es una operación compleja. Argentina lo experimentó en primera persona el último día del Padre, con el black out. El carácter variable de la energía solar o eólica (día/noche, viento/no viento) hace que su ingreso a la red presente dificultades. Más allá del almacenamiento en baterías, una solución es la generación distribuida, donde los “prosumidores” pueden volcar a la red un eventual excedente. La ley de fomento a esta modalidad, sancionada en 2017, tiene ya experiencias exitosas como la de la Provincia de Santa Fe. “Ese modelo está en un proceso de construcción permanente”, dice Kolonski. “Como toda ley, define un parámetro general y después cada organismo en su lugar de acción va a definir parámetros más específicos. En definitiva, el éxito de la ley dependerá del nivel de estímulo”.

¿La ley hace que la inversión en renovables sea más atractiva?
En un país como el nuestro, la energía distribuida tendría que ser un valor más que importante. Es un país geográficamente muy grande con una población relativamente pequeña. Y para llegar a esos grupos distantes entre sí, la última milla es muy cara. por eso es más eficiente ayudar a que esa gente produzca su propia energía eléctrica y ver de qué manera pueden acumularla o entregarla a la red. Esta es la lógica que ves, en parte, en la última ronda del plan Renovar, que favorece instalaciones más pequeñas y localizadas. En buena medida, el éxito depende del financiamiento y de una política activa del Estado que estimule a los pequeños y medianos potenciales consumidores a subirse a esto.

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