El crecimiento de las Fintech argentinas

4 de Julio de 2017 - Cecilia Valleboni

 


Las fintech tendrán un rol protagónico en la economía del futuro. Cómo se dará la convergencia con los bancos y los casos más relevantes.

De una u otra forma, es verdad que la tecnología atravesó todas –o casi todas– las actividades y sectores de la economía real. Cuando se la aplica a los servicios financieros, modifica las formas y las herramientas para hacer negocios. Mientras las entidades más “tradicionales” buscan adaptarse, la novedad radica en el desarrollo de empresas financieras no bancarias que facilitan el acceso a pagos y transferencias, tanto como operaciones de compra-venta de productos de inversión y crédito en diversos mercados financieros, sin intermediarios y en tiempo real.

 

De acuerdo con datos del informe Emprendimientos Fintech en América Latina, que realizó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Finnovista –una organización que fomenta el desarrollo de empresas fintech–, hay más de 700 emprendimientos en 15 países de la región. Tres de cada cinco se establecieron entre 2014 y 2016, lo que muestra el potencial que adquirió el sector en los últimos años.

Los entrepreneurs que apostaron por crear una empresa fintech lo hicieron en distintos verticales. Una de cada cuatro fintech opera como plataforma alternativa de financiación, ofreciendo préstamos, crowdfunding o financiación por medio de la intermediación de facturas. Otra cuarta parte opera como empresas de pagos, y del remanente hay segmentos como gestión de finanzas empresariales y personales, gestión patrimonial, seguros y bancos digitales.

En la región, el 90% de la actividad se concentra en cinco países. Brasil es el que tiene mayor cantidad de emprendimientos, con unas 230 firmas. Le siguen México (180), Colombia (84), Argentina (72) y Chile (65). Así, nuestro país se posiciona como uno de los clusters más relevantes a nivel regional, no solo en cantidad de emprendimientos enfocados en la industria, sino también en materia de innovación.

De acuerdo con un estudio presentado por Innovate Finance, una asociación sin fines de lucro que representa a la comunidad global de Fintech del Reino Unido, las inversiones globales tuvieron un crecimiento de 10,9% en 2016. En montos, el mercado llegó a los US$ 17.400 millones y un total de 1.436 acuerdos.

Las entidades financieras no pueden negar que el negocio tradicional se enfrenta a nuevos desafíos. En Argentina, más del 80% de las organizaciones esperan asociarse con un desarrollo fintech en los próximos tres años, según la última Encuesta Global de Fintech de PwC. Además, las empresas del país ya asignan, en promedio, el 23% de su facturación anual a proyectos relacionados con fintech, por lo que esperan obtener un retorno de inversión anual del 26%.

Para los emprendedores es una buena noticia que los gigantes globales de fintech no estén mirando la región, que tiene dos particularidades: la alta penetración de los smartphones y la baja bancarización.

Así, las fintech encuentran un lugar para expandirse. Según Finnovista, en Argentina, el principal sector en el que incursionaron las fintech es pagos (25%) y enterprise financial management (18%). El resto, como muestra el gráfico que inicia la nota, está parejo.

El déficit de Argentina en créditos al sector privado, que ronda el 15% del PBI, es una oportunidad. Desde préstamos de bajo monto y plazo (al estilo de un adelanto de sueldo) hasta créditos para pymes o emprendedores, el signo distintivo de estas compañías es el uso de la tecnología, que permite aplicar a los préstamos de forma 100% online.

Casi siempre, la aprobación del crédito es inmediata y el desembolso demora solo unas horas. Eso se logra mediante algoritmos que evalúan el perfil de riesgo y que procesan bases de datos tradicionales y “variables soft” (perfiles de redes sociales o nivel educativo) ya que, en muchos casos, los clientes no tienen un historial crediticio.

Dentro del mundo de fintech, el lending empezó como peer to peer. Una de las pioneras del sector fue Afluenta, en 2012. Su diferencial es que otorga préstamos colaborativos y se ofrece como un vehículo de inversión, ya que “une” a quienes quieren prestar con quienes necesitan dinero.

Otra opción para adelantos de sueldo es Moni, creada en 2013, que ofrece préstamos de hasta $ 8.000 a devolver en hasta tres cuotas. En los últimos años, se dio más fuerte el préstamo a pymes. “No salimos a competir con los bancos, salimos a trabajar en el financiamiento que falta en Argentina”, destaca Federico Gómez Romero, CEO de Credility, que otorga créditos a pymes.

“En crédito por PBI, Argentina está fuera de la tabla: el financiamiento es inexistente”, explica Mario López, cofundador y director comercial de Poincenot, que brinda servicios de alto valor agregado para ayudar a los bancos en la migración digital. Los emprendedores destacan el contexto favorable que generan las medidas del BCRA, que lanzó un programa para desarrollar el sistema financiero con iniciativas como PPM (plataforma de pagos móviles), Debin (débito inmediato), gestión de alias, POS Mobile, billetera electrónica, entre otras.

“Es la revolución que se viene. No somos una competencia de los bancos. Venimos para dar una solución más para el mercado”, explica Martín de los Santos, vicepresidente Senior de MercadoCrédito, el reciente lanzamiento del unicornio argentino, que ofrece créditos de capital de trabajo a los vendedores.

De sus 400.000 usuarios en la región, el 75% son recurrentes, que utilizan el canal como uno de sus principales puntos de venta, y solo el 18% accede a créditos del sistema financiero.

“Cuando empezó MercadoLibre hace 17 años, quisimos democratizar el comercio electrónico. Con el tiempo, encontramos puntos que requerían desarrollo como pagos o envíos. Desde el año pasado, trabajamos para que los usuarios de la plataforma tengan acceso al crédito”, resume.

Así, hace un año se lanzó en Argentina una prueba piloto que ya está establecida. Se extendió a Brasil y llega a México y a la región en 2017.

“Lo interesante de la inclusión financiera es que, de las 15.000 pymes que tienen oferta de crédito, el 41% vende menos de $ 30.000 por mes y el 49% lo hace fuera de la Ciudad de Buenos Aires. Además, el 22% tiene un score de Veraz debajo de los 650. Les prestamos a quienes no se les presta”, cuenta el ejecutivo, que lidera la unidad que otorga créditos preaprobados de hasta $ 800.000, a pagar en 12 meses con una tasa del 29%, y cuenta con financiación propia. Ya otorgó 4.000 préstamos a 3.200 vendedores, por $ 365 millones; en promedio, cada crédito es de $ 92.000. Sin embargo, les queda espacio y capacidad: 15.000 usuarios tienen oferta en la plataforma por $ 1.800 millones.

“Sabemos que en algún momento vamos a requerir financiación de terceros. Es probable que, en 2018, vendamos la cartera al mercado de capitales. Nos propusimos US$ 100 millones antes de venderla”.

En cuanto al perfil de los tomadores, siete de cada 10 terminan de pagar y pide otro. “El 66% lo usó para incrementar sus ventas o comprar mercadería. Y las ventas en la plataforma crecieron un 85%”.

Un modelo de scoring propio analiza unas 400 variables. “Tenemos que cuidar mucho el fraude. Un equipo de 150 personas trabaja analizando las transacciones y lo complementamos con un equipo duro de riesgo crediticio”.

Otra pata del negocio son los créditos al consumo, algo que ya ofrecen cadenas de electrodomésticos como Garbarino o Frávega, que venden el 25% con financiación propia. “Queremos tener una alternativa. Estamos con una prueba piloto con 180.000 usuarios”.

Además de la usabilidad, una de las patas de las fintech de lending es bajar los tiempos de préstamos. En eso, los entrepreneurs dicen que están fuertes. También en el universo de créditos a pymes incursionaron Federico Gómez Romero, Matías Iturralde y Juan Carlos Christensen, fundadores de Credility. Para otorgar créditos en 72 horas, la plataforma se integra tecnológicamente con fuentes de información.

“Vemos la información tradicional (bureau de créditos, balances) y añadimos información en tiempo real, como redes sociales de los directivos, imagen y presencia de la empresa en redes, qué opinan sus clientes. Nos levanta alarmas rápido y nos permite conocer quién está del otro lado”, cuentan.

Y lo que consideran más valiosa es la integración con fuentes de información financiera en tiempo real, como la Afip (lo que les permite conocer las ventas y su cartera de clientes), con MercadoLibre y con sistemas de gestión online: un análisis completo y actualizado.

En Brasil, Perú, México, Chile, Colombia y Argentina, hay 10 millones de pymes. El 40% tiene restricciones para acceder a un crédito, como media regional.

En Argentina, de las 600.000 empresas, el 98% son pymes y solo el 30% puede tomar un crédito bancario. “Son el motor de la economía y generador de trabajo. El potencial es realmente grande”, aseguran.

La idea surgió a principios de 2016, tras ver la falta de financiamiento pyme en Argentina. Inspirados en desarrollos como Kabbage, Market Invoice y On Deck, encontraron la oportunidad de bajar los tiempos de entrega de un crédito y así bajar los costos.

“Decidimos adaptar el modelo a Argentina. Invertimos US$ 150.000 en el desarrollo y en los próximos meses esperamos hacer una ronda de inversión”, destaca Gómez Romero. Credility presta desde $ 10.000 a $ 1 millón.

Hoy, el promedio es $ 150.000. El plazo es hasta seis meses. “Las pymes tienen preocupación a corto plazo. Se disparan los créditos el mes del aguinaldo o cuando tienen que duplicar la compra de mercadería para una promoción”, cuenta el emprendedor. En cuanto al modelo de negocios, los préstamos son financiados por fondos de terceros.

“Nos ocupamos de captar a los clientes, calificarlos y darles seguimiento. Le conseguimos financiamiento y cobramos una comisión a la compañía financiera”. Desde fines de 2016, financiaron más de 30 empresas por $ 5 millones. Este año, esperan cerrar con $ 20 millones originados.

En 2018, se elevaría a $ 10 millones por mes. “El contexto está raro: el spread de las tasas productivas del gobierno y las tasas por fuera del sistema bancario son grandes. Cualquier inversor privado no va a entrar por menos de 5 o 10 puntos de Lebac”.

Gómez Romero destaca que buscan alianzas con los bancos para lograr fondos. “No queremos romper el mundo financiero”, destaca.

En este camino, lanzará una plataforma con el modelo de scoring que estará disponible para los bancos. De cara a lo que viene, a principios de 2018, buscará saltar las fronteras, con Colombia y México como principales destinos.

Por su parte, Poincenot, un estudio que da servicios de valor agregado para ayudar a los bancos en la migración digital –desde la tecno de home banking, mobile y api bank–, tiene una pata de company builder. Así, lanzó b-trader, una app que permite hacer seguimiento bursátil.

“Tuvimos buena aceptación, pero no encontramos el modelo de monetización y lo dejamos como una app consultiva”, cuenta Facundo Vázquez, cofundador y CEO. Por otra parte, Moon MoneyOnline está en vías de hacer escisión. “Hoy está en transición: armamos el management team que liderará la compañía que brinda créditos de capital de trabajo a pymes”.

Tiene un crecimiento del 30% intermensual y ofrece entre $ 50.000 y $1 millón a pagar en un plazo máximo de nueve meses, con cuotas mensuales o semanales. Por el tamaño de los montos que se prestan, si bien la preaprobación es inmediata, el desembolso se efectúa a las 48 horas.

“Nosotros depositamos el dinero en la cuenta de MercadoPago del cliente o en su cuenta bancaria y cobramos por esas vías o por transferencia bancaria”, explica Vázquez.

El préstamo promedio es de $ 320.000, a cuatro meses de plazo, y tiene una tasa de 39%.

“En comparación con las tarjetas de crédito, somos más baratos. Nuestros ingresos vienen de la tasa y del arancel por el otorgamiento, que es del 2,6%”, completa Mario López. Además, tienen un acuerdo con Credicuotas para trabajar en créditos personales.

“La idea es llevarlo a una empresa de créditos online para individuos. La colaboración entre Poincenot y su cartera de más de $ 400 millones de crédito nos pone en un plano de competencia y de crecimiento pronto”, confirma López.

El primer banco digital de Argentina

Para quienes buscan tomar un crédito (online o tradicional) pero no saben qué opción es la más conveniente, Marcos Lombardo creó Rapidoyfacil.com.ar, un marketplace y canal de venta de créditos.

Luego de que el interesado completa un formulario, muestra las cuatro alternativas que más se ajustan al perfil del solicitante. No genera gastos para los interesados y trabaja con entidades bancarias y no bancarias.

“Así, el usuario compara las opciones y solicita que lo contacten directamente desde la entidad para más información”, dice Lombardo.

El emprendedor había fundado Credileads, empresa uruguaya que empezó generando canales de venta online para instituciones financieras y se transformó en Rápidoyfácil. “Contacté a financieras de Uruguay y les dije que podía aumentar un 10% sus ventas en tres meses. Se mataron de la risa porque no generaban nada por Internet. A los tres meses, era su principal sucursal”.

Lo hizo con varios bancos de la región y, en Argentina, con Efectivo Sí, para el que llegó a generar unos US$ 5 millones por mes en 2012 y 2013. Cuando tomó relevancia la palabra fintech, creó Rápidoyfácil, que recibe 7.000 solicitudes locales de crédito por día y coloca $ 100 millones y 5.000 tarjetas por mes. Trabaja con más de 50 bancos y financieras (online, chicas y grandes).

“El mercado financiero tiene un altísimo grado de ineficiencia al momento de vender. El 30% de la tasa que se cobra son costos operativos. Internet los puede reducir”, admite. Para Lombardo, el tomador de préstamos tiene problemas para entender la propuesta de los bancos o financieras.

En Estados Unidos, de las solicitudes de crédito que se generan online, solo el 7% se coloca a través de Internet. “Es poco el mercado que llevan, y eso que está bastante más desarrollado que acá”, explica. Por eso, busca evangelizar a las financieras tradicionales.

Con la meta de ser un facilitador, Sebastián Cadenas fundó Increase en 2014 para solucionar el problema de planificar cuándo y cuánto van a pagar las tarjetas de crédito a un comercio.

Hoy tiene 10.000 clientes, entre pymes y grandes (Shell, Lan, Vía Bariloche). Fue incubado en NXTP y Wayra y tuvo una ronda de US$ 600.000 a la que ingresó Kaszek Ventures. En total, levantó US$ 750.000.

“De los que lo prueban a los que lo contratan supera el 85%”, cuenta. La firma está presente en Argentina y tiene casi 20 empleados. Se encuentra en break even y está enfocada en crecer comercialmente. El modelo de negocios se paga por cantidad de terminales conectada. Alguien que tiene dos comercios y dos terminales POS paga $ 600.

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