Craft beer: ¿un fenómeno pura espuma?

25 de Septiembre de 2017 - Forbes Argentina

 


La cerveza artesanal se expande de la mano de grandes y nuevos jugadores. Un sector impulsado por el fenómeno de las franquicias. Craft Beer: ¿Lo que se viene?

Las cosas van bien para la producción de cerveza artesanal en Argentina. Hobbies que se transformaron en rutina. Luego, en negocio. Y, hoy, lo que era un pasatiempo es una industria que proyecta crecer un 30% en 2017. La cerveza craft representa el 2% del total del mercado (unos 1.800 millones de litros), de acuerdo con estimaciones privadas, y tiene espacio para expandirse.

Para los players del sector, la expansión es consecuencia de la premiumización que se vio en el sector de bebidas en los últimos años. De acuerdo con un informe de la Dirección de Agroalimentos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca sobre el sector cervecero (que fue publicado en 2013), en la última década las cervezas de categoría Premium triplicaron sus ventas.

El principal mercado de craft beer es Estados Unidos. Con 4.269 cervecerías, más que nunca la industria de la cerveza artesanal representa el 15% del mercado total, según el grupo comercial Brewers Association. Mantuvo, por noveno año consecutivo, un crecimiento de dos dígitos y triplicó su volumen en los últimos cinco años. El objetivo es alcanzar un 20% de participación para 2020.

Craft Beer en Argentina

En Argentina, la expansión de la cerveza artesanal se dio en zonas clave: la Ciudad de Buenos Aires, Mar del Plata (existen tres rutas cerveceras en la ciudad: Alem, Güemes e Yrigoyen; y hay agencias de turismo que ofrecen recorridos) y en el sur del país.

“El público se volcó a ellas como una forma de consumo en un ambiente totalmente distinto. Se convirtió en un hábito. Las cervecerías desplazaron a la vedette de las franquicias en Argentina por seis años: las cafeterías”, explica Carlos Canudas, presidente de Front Consulting International y socio director de Estudio Canudas.

Las franquicias crecen de a dos dígitos por año. En 2016, se incrementó un 18%, algo similar a lo que se espera para este año. Antares, On Tap y Cervelar fueron las que mayor cantidad de bocas abrieron en 2016. “Suelen juntarse dos o tres millennials con intenciones de emprender en estos rubros”, dice Canudas.

Lo cierto es que ante el avance de las cervecerías artesanales los grandes players abrieron los ojos. “Quilmes quiso comprar Antares y, al no lograrlo, se largó fuerte con Patagonia. Este fenómeno ya ocurrió en Brasil: las brands crearon sus propias propuestas con las que conjugan cerveza y entretenimiento”, enfatiza.

Historias de espuma

Cervelar fue el sueño de dos hermanos que buscaron crear un universo alrededor de la cerveza. En sus tiendas conviven etiquetas globales con propuestas de cerveceros amateurs (más de 200 variedades).

El primer local abrió en el Bajo porteño en 2008. Crecieron en cantidad de locales e incorporaron la propuesta gastronómica. El interés de los clientes fue el puntapié inicial para lanzar el sistema de franquicias.

Hoy tiene cinco (además de cuatro locales propios) y varios proyectos en carpeta que espera concretar. Abrir un Cervelar requiere de una inversión aproximada de $ 14.000 por m2, el fee de ingreso está incluido y es de $ 150.000.

Antares, por su parte, nació del hobby de hacer cerveza casera, de la mano de Leonardo Ferrari, Mariana y Pablo Rodríguez, en Mar del Plata. “Hace cinco años que el desarrollo tomó fuerza y no se va a detener”, asegura Pablo Rodríguez, CEO de la firma que tiene un bar propio y el resto son franquicias. El entrepreneur es, además, Presidente de la Cámara de Cervecerías Artesanales de Mar del Plata (CCAM).

En la ciudad balnearia, se producen 600.000 litros mensuales, una parte importante de los 25 millones de litros de cerveza artesanal que se producen por año en Argentina. Allí, abre un nuevo bar cervecero cada dos meses.

Funcionan, actualmente, 40 cervecerías, de las cuales el 40% tiene una línea de producción propia. “Tenemos la demanda de apertura de locales completa por los próximos dos años”, explica Rodríguez. Pero para él el sistema de franquicias no es todo. Los canales de comercialización de Antares crecen a un ritmo de un 30% anual.

“La cerveza artesanal llegó para quedarse: no es una moda, es un cambio de hábito”, afirma. Tiene 35 locales, que requieren una inversión de US$ 1.200/m2, con un retorno estimado en dos años. Un caso emblemático de una cerveza artesanal que decidió salir a jugar con locales propios es Patagonia.

Se sumaron los grandes jugadores

El proyecto de los Refugios nació con el objetivo de generar experiencias y trasladar el espíritu de microcervecería que posee en su casa central de Bariloche a distintas ciudades. Hoy los Refugios se encuentran en San Telmo, Palermo, Las Cañitas, Recoleta, Distritos Arcos, Nordelta, Maschwitz, City Bell, la Costa Atlántica (Cariló, Pinamar, Mar del Plata) y Córdoba.

“Descubrimos que la marca necesitaba este tipo de experiencias”, cuenta Nicolás Morelli, director de Patagonia que explica que, al menos por ahora, todos los locales son operados por Patagonia Brewing Co. “Queremos asegurar que la experiencia esté acorde a los estándares de la marca”, refuerza. Hoy se encuentra en un proceso de expansión y espera que los Refugios representen el 30% de la facturación.

En Chile la cerveza artesanal representa el 3% de un mercado de 800 millones de litros. Una de las marcas referentes es Kunstmann, elaborada en la Patagonia, en sus cervecerías de Valdivia y Bariloche.

En 2016 el volumen de negocio rondó los US$ 27 millones, con ventas de 13 millones de litros. Estiman cerrar 2017 con 14 millones de litros. En Argentina también pisa fuerte: planea llegar con 550.000 litros. La cerveza artesanal está, sin dudas, en auge. Hay pequeñas cervecerías que abren todos los días de Rusia a la Argentina. Un sector joven, con espacio para crecer.

Por Julián Doyle

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