Las claves del éxito según Bill Gates, Warren Buffet y Bono.

27 de Noviembre de 2017 - Forbes Argentina

 


Son tres de las 100 “mentes brillantes” elegidas por FORBES para su edición aniversario. ¿Cuáles fueron (y son) para ellos las claves del éxito?

Revolución, por Bill Gates

Titán de la tecnología (cofundador de Microsoft); filántropo global (Bill & Melinda Gates foundation) y la persona más rica del mundo.

A principios de 1975, cuando estaba en la universidad, mi amigo Paul Allen me mostró un ejemplar de Popular Electronics que presentaba la computadora Altair 8800, la primera computadora personal comercialmente exitosa. Ambos pensamos lo mismo:

“¡La revolución va a ocurrir sin nosotros!”.

Estábamos seguros de que el software iba a cambiar el mundo, y nos preocupaba quedarnos afuera si no nos uníamos a la revolución digital enseguida.

Esa conversación marcó el final de mi carrera universitaria y el comienzo de Microsoft. Durante los próximos 100 años van a surgir aún más oportunidades similares. Como es fácil que alguien que tiene una idea la comparta con el mundo al instante, el ritmo de la innovación se está acelerando, lo que abre más áreas para explorar.

Acabamos de incorporar la capacidad de la inteligencia artificial para ayudar a la gente a ser más productiva y creativa. Las biociencias ofrecen muchas posibilidades de ayudar a las personas a vivir más y mejor. Los grandes avances en energías renovables harán que sean más económicas y accesibles, lo que combatirá la pobreza y contribuirá a los efectos del cambio climático.

La posibilidad de que estos avances se concreten es enorme (podrían salvar y mejorar la vida de millones de personas), pero no son inevitables. Solo tendrán lugar si la gente está dispuesta a jugarse por un montón de ideas alocadas, sabiendo que, mientras que algunas no funcionarán, un descubrimiento puede salvar al mundo.

Durante los próximos 100 años, necesitamos que la gente siga creyendo en el poder de la innovación y del riesgo a partir de unas pocas ideas revolucionarias.

Inversión, por Warren Buffett

El oráculo: Ceo, Berkshire Hathaway; acaso el mejor investor y el mayor filántropo de todos los tiempos.

Cuando tenía 7 u 8 años, tuve la suerte de encontrar un tema que me interesaba muchísimo: la inversión. A los 11, ya había leído todos los libros que había sobre el tema en la biblioteca pública de Omaha. Algunos más de una vez.

Mi padre se dedicaba a las inversiones, y cuando iba a almorzar con él los sábados, o el día que fuere, me ponía a leer los libros de su oficina. (Si él hubiera sido comerciante de zapatos, quizás yo hoy sería comerciante de zapatos).

El libro que se convertiría en la influencia más grande en mi carrera como inversor lo compré por error, cuando estaba en la Universidad de Nebraska. Leí y releí El inversor inteligente, de Benjamin Graham, unas 12 veces.

Es una filosofía increíblemente sólida, muy bien escrita y fácil de entender. Me dio una filosofía de la inversión que todavía llevo a la práctica.

La estrategia es encontrar una buena empresa, con una ventaja competitiva y durable, dirigida por gente capaz y honesta, y que esté disponible a un precio razonable. Dado que no vamos a vender la firma, no necesitamos algo cuyas ganancias suban el próximo mes. Necesitamos algo que vaya a hacer plata a 10, 20 o 30 años. Y después necesitamos un grupo de management confiable.

Mi inversión favorita, la que encarna esta filosofía, es Geico, de la cual escuché hablar cuando tenía 20 años, luego de tomarme un tren a Washington y tocar la puerta de Lorimer Davidson –que se convertiría en el CEO– hasta que me abrió. Respondió mis preguntas, me enseñó cómo funcionaba el negocio de las aseguradoras y me explicó cuál era la ventaja competitiva de Geico. Esa tarde cambió mi vida.

Este es un producto que hoy cuesta, en promedio, unos US$ 1.800 al año. La gente no lo quiere comprar, pero tiene que manejar. Y esperan no tener que usarlo nunca, porque no quieren tener un accidente.

Geico era una manera de proveer ese producto por menos dinero que el que la gente estaba pagando. Cuando Berkshire la compró en 1995, tenía el 2% del market share. Hoy tiene el 12% y le ahorramos a la población estadounidense unos US$ 4.000 millones, respecto de lo que pagarían si compraran seguros del modo en que lo hacían antes.

Era una idea simple cuando Leo Goodwin fundó la empresa en 1936. Sigue siendo la misma ahora. Ya lo dijo Ben Franklin: “Cuida tu negocio y tu negocio cuidará de ti”.

Quiere decir: no satisfagas a tus clientes, deleitalos. Van a hablar con otra gente. Van a volver. Cualquiera que tenga clientes felices probablemente tenga un muy buen futuro. Pero en definitiva hay una inversión que es más importante que todas: la inversión en uno mismo. Evalúa cuáles son tus debilidades y hacelo ya.

Activismo, por Bono

Rock Star con una misión: cantante de u2; cofundador, One, Red, Elevation partners y Rise Fund.

El capitalismo no es inmoral, pero es amoral. Y necesita de nuestras instrucciones. Es una bestia salvaje que debe ser domada, un sirviente más que un maestro. Esa es mi filosofía en (RED), que colabora con empresas para canalizar sus ganancias hacia la lucha contra el HIV.

La idea surgió luego de una reunión con el exsecretario del Tesoro, Bob Rubin, que dijo: “Tienen que explicarle a la gente la escala del problema. Y tienen que hacerlo como hace Nike, que gasta US$ 50.000.000 en campañas de publicidad”.

Y yo dije: “¿Pero de dónde vamos a sacar esa cantidad de dinero?”. Y él me respondió: “Vos sos inteligente, alguna forma vas a encontrar”.

Y la encontramos. Ir a las grandes empresas y tratar de acceder a sus modestos fondos para filantropía era una oportunidad completamente desperdiciada. Lo que necesitábamos eran los abultados presupuestos de marketing.

Piensen en las mentes creativas que hay en esos departamentos: crear mensajes es la cosa más importante para que un tema se mantenga “caliente”, para hacerlo relevante.

Luchar contra el HIV es muy difícil. Los activistas suelen demonizar el mundo corporativo. Es fácil hacer eso, pero me parece una tontería no reconocer la creatividad que se puede liberar en el mundo corporativo junto con el mundo del entretenimiento.

Hasta el momento, (RED) generó US$ 500 millones para combatir el sida, pero la presión que crean las empresas de (RED) también ayuda a presionar a los gobiernos. Ahí es donde está la plata grande: desde 2002, los gobiernos donaron US$ 87.500 millones contra el HIV. ¡Esa es la razón por la que hacemos esto!

Algunas de las personas más egoístas que haya conocido son artistas (yo lo soy), y algunas de las personas más generosas que haya conocido hacen negocios, como Warren Buffett.

Nunca tuve el cliché de que el comercio y la cultura fueran diferentes. Me acuerdo de que Björk me dijo que, para ella, sus canciones eran como un trabajo de carpintería. Como sus amigos en Islandia. Tiene uno que diseña sillas. ¿Una silla es más hermosa o útil que una canción? Bueno, depende de la silla. O de la canción.

Siempre consideré que lo que hago como activista, como artista, como inversor, viene del mismo lugar.

Las buenas melodías tienen mucho en común con las buenas ideas. Son inmediatamente memorables. Tienen algo de inevitable. Tienen como una curva hermosa. Se trate de una canción o un negocio o una solución para un problema que aqueja a los pobres del mundo, yo considero que lo que hago es una misma cosa.

Busco la mejor melodía, tener una idea clara. Ahora bien, mis amigos –y a veces mis compañeros de banda o mi familia– lo ven como un trastorno de personalidad múltiple. Pero para mí es todo lo mismo.

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