Claudio Belocopitt: “Con Macri, mi empresa vale más”

5 de Junio de 2018 - Facundo Sonatti

 


Con un patrimonio personal de US$ 1.000 millones, el dueño de Swiss Medical ingresa al próximo ranking World’s Billionaires de FORBES. Qué piensa y cómo construyó su fortuna este empresario self-made en Argentina.

Fue en el túnel de la avenida Del Libertador donde su flamante Peugeot 504 verde fue embestido desde atrás por otro vehículo que no supo frenar a tiempo. Una sensación de bronca y preocupación se apoderó de él, no solo porque habían chocado el nuevo coche que compartía con su madre, sino porque no tenía el dinero para pagar el arreglo. Tras el incidente fue ella quien le enseñó una lección que le quedó grabada para toda la vida: “Claudio, el que maneja, choca”.

Claudio Fernando Belocopitt aprendió a conducir desde joven y aún no se bajó del circuito. Hoy, es dueño del 76% de Swiss Medical Group, la mayor compañía privada de salud de Argentina, con un millón de clientes, 12.000 empleados e ingresos proyectados en torno a los $ 50.000 millones para este año. A su vez, despunta su pasión por el espectáculo con productora propia y una reciente incursión en la pantalla chica, tras hacerse con el 40% de América Televisión. Negocios agropecuarios, empresas en Uruguay e inversiones de real estate en los Estados Unidos completan el portafolio de este auténtico self-made man argentino que tiene una fortuna estimada en US$ 1.000 millones, según el último ranking elaborado por FORBES Argentina.
El presente exitoso de este porteño de 56 años, contador público, casado con dos hijos, que juega al fútbol con sus amigos de toda la vida cada vez que puede, y que supo levantar el perfil público cada vez que lo creyó necesario, dista mucho de aquel joven que, tras un breve paso como broker en la Bolsa porteña, debutó en el mundo de los negocios como productor de Antonio Gasalla.
Tiempo después, apostó a la industria de la salud, convenciendo a un fondo de inversión suizo de montar una clínica de avanzada sobre la avenida Pueyrredón. Lo logró siendo un outsider del mundo empresario y envuelto en las sucesivas crisis que afrontó el país, desde el Plan Austral, pasando por la híper y desembarcando en la convertibilidad. Con tan solo 29 años, era el alma máter de lo que sería la piedra basal de un imperio que hoy suma también Sanatorio de los Arcos, Sanatorio Agote, Clínica Olivos, Clínica Zavala, San Lucas Clínica Pediátrica y Sanatorio Altos de Salta, entre otros activos. Con 12.000 empleados, se ubica entre los primeros 15 empleadores del país.
“La Clínica y Maternidad Suizo Argentina –debe su nombre a la nacionalidad del banco que representó a los primeros inversores– fue una idea que tuve en 1987 y, como no tenía la plata, salí a buscarla. La construcción empezó en el 89 y se inauguró en el 91”, recuerda Belocopitt en diálogo con FORBES Argentina. Pronto se sumó el Santander como socio y, tras el cimbronazo del Tequila, la posibilidad de debutar en la Bolsa. Sin embargo, los números no entusiasmaron a los inversores y, mientras algunos huían, él fue tomando las primeras posiciones como accionista minoritario. Misma estrategia aplicaría en los 2000 cuando, tras la peor crisis de la que se tenga memoria, los fondos internacionales se deshicieron de sus activos en Argentina a cambio de monedas y Belocopitt, a fuerza de endeudamiento, incrementaba su peso en la industria de la salud. “Debo ser el hombre que más pagarés firmó en este país”, cuenta entre risas, mientras fuma un puro en su oficina del piso 8 de un edificio sobre la misma avenida Del Libertador donde se produjo aquel accidente con su flamante Peugeot 504.
¿Cómo es ser billonario en este país?
Los ricos en el mundo se vanaglorian de la riqueza, mientras que en Argentina se avergüenzan. A mí no me avergüenza, siempre que la riqueza esté sostenida en valores lógicos como consecuencia de que hice las cosas bien. No me incomoda ser multimillonario, pero tampoco me gustan el show ni las galas paquetas y todas esas historias.
Belocopitt fue una voz que por momentos sonó demasiado alto en una caja de resonancia vaciada de empresarios dispuestos a hacerle frente al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. “En los últimos años del kirchnerismo, yo tenía muy claro que la situación era una catástrofe; de hecho, mi enfrentamiento público con el Gobierno es conocido. Pero a nosotros no nos fue mal con el kirchnerismo. Parte de eso se explica por qué nadie quería venir, sino que todos se querían ir, entonces yo seguí comprando e invirtiendo.
¿Estás conforme con Macri?
La victoria de Macri era algo impensado pero, para todos los que veníamos de sufrir lo anterior, ver llegar lo que uno se imagina como ideal desde el punto de vista técnico hizo que las expectativas fueran enormes, y pensamos que las cosas iban a darse de forma más rápida. Hoy se puede decir que esas expectativas estaban mal medidas y que este proceso va a ser muy lento, porque Argentina está muy lejos de lo que debe ser, y el proceso de reconstrucción del país va a llevar varios mandatos.
¿Cómo está el sector de la salud?
Los cambios de fondo aún no se han dado, a pesar de que tengo diálogo con el Gobierno y ellos entienden mi posición. De todos modos, debo entender que los tiempos en la política son lentos. Uno de esos cambios tiene que ver con que el sistema de salud en Argentina es un mamarracho, y el kirchnerismo terminó de despedazarlo cuando sancionó la Ley de Medicina Prepaga (2010). Es el sistema de salud más inclusivo y con la mayor cobertura del mundo y eso mismo lo hace insostenible, es falso, ya que un 30% de la población está excluida mientras muchos creen que funciona.
¿Y cómo está Swiss Medical en ese sistema?
Tuvimos un 2016 muy malo en materia de rentabilidad y generación de negocios mientras que el año previo, paradójicamente, nos había ido bien. En general, el sector tiene rentabilidad negativa, pero aún nosotros tenemos un margen de ganancia. Sin embargo, ante un análisis técnico, donde contemplás los cientos de millones de dólares invertidos, el número de personal y la estructura en general, el margen es pésimo. Swiss Medical gana unos $ 600 o $ 700 millones por año y los reinvierte, por eso podemos avanzar. Pero un estornudo nos tira para el otro lado, porque sobre nuestro volumen de negocio el margen ronda el 1% o 1,5%, entonces tenés que analizarlo desde el punto de vista del patrimonio, y no es un gran negocio.
¿La victoria de Mauricio Macri revalorizó su fortuna?
Sí, la empresa de por sí vale mucho más que antes y, mientras que durante el kirchnerismo no me visitó nadie, a partir del cambio de Gobierno, muchos fondos y bancos aparecen con más asiduidad tanto para ofrecerme emitir deuda como para salir a la Bolsa. Alternativas que estamos evaluando, claro.
¿El segmento de seguros ha sido la gallina de los huevos de oro?
El negocio de seguros es muy importante porque genera un flujo de fondos que debés invertir para que respalde tus pasivos, y eso permitió hacer obras, como el Sanatorio de los Arcos. Desde el punto de vista técnico, tanto seguros generales como de vida son mucho más rentables que la salud, porque en relación con el capital invertido la rentabilidad es mucho mayor. El caso de las ART (Aseguradoras de Riesgo del Trabajo) es diferente porque necesitan cambios en la ley; algunos ya se hicieron, aunque no en su totalidad.
¿El sector también necesita un cambio estructural?
El sistema estaba quebrado, pero ya se empiezan a ver los primeros cambios positivos. Es un negocio amenazado por que se cumpla bien la implementación técnica, de otro modo resulta inviable.
¿El próximo paso es tener un banco?
Lo pensé, pero hoy la mayoría de los bancos son clientes de la compañía y no quiero competir con ellos. Estamos mirando algún negocio financiero para mejorar los resultados de la firma, ya que es una pata muy importante en nuestra estructura y fundamental para lograr los resultados del grupo. Si aparece alguna alternativa para canalizar esos fondos, lo evaluaremos.
¿Por qué invertís en el negocio de los medios?
Si de parte de mi padre heredé la vocación de la salud, de mi madre heredé el arte. Con ella hice teatro, y mi primer emprendimiento independiente, después de trabajar en la Bolsa, fue en el mundo del espectáculo, siendo productor de Antonio Gasalla en el Maipo. Me corrí de ese mundo cuando desembarqué con todo en la salud, pero a partir de 2001 hice varias cosas en el mundo de los medios hasta que, hace cinco años, abrí una productora y posteriormente compré el 40% de América TV.

Tensión permanente

Los momentos de tensión para Belocopitt son múltiples a lo largo de la carrera que transitó hasta el momento. “Hubo situaciones donde la presión se iba mucho más arriba y la preocupación me quitaba el sueño, pero logré convivir con esa responsabilidad. Cuando era chico, soñé con hacer esto. Ahora que lo logré, en los momentos malos, me miro al espejo y digo: ‘No te quejes, es lo que vos querías’”.
¿La denuncia a OSDE fue uno de esos momentos tensos?
No fue una experiencia feliz, porque no soy eso. Sin embargo, ahora volví a tener una buena relación con la gente de OSDE, pero las cosas son lo que son, y lo digo. De hecho, fui el primer recaudador de este Gobierno, porque OSDE terminó firmando un acuerdo con el Gobierno nacional a partir de un planteo mío. (N.de la R.: según comunicó el Gobierno, OSDE se comprometió a pagar $ 1.721 millones al contado el último octubre y $ 5.129 millones en 120 cuotas mensuales ajustables por tasas de mercado).
Belocopitt es el creador, cimentó las bases, pero no niega que en más de una oportunidad pensó en vender todo y salir del negocio. “Swiss Medical es como un hijo rebelde, algo que adoro, pero que te da mucha preocupación todo el tiempo y con el cual no te podés relajar. Necesita atención permanente y no es cómodo, como para decir ‘tengo la vaca atada’. El esfuerzo y la concentración son constantes. Tenés que sentirlo, te tiene que gustar y no podés quejarte por las reglas de juego”, describe.
En el futuro inmediato la demanda de una reestructuración del sistema nacional de salud se presenta como el obstáculo más desafiante en su carrera. Apuntando con los faros largos, asegura que en el segmento de la salud van a pasar cosas inimaginables en materia de desarrollos tecnológicos para mejorar la cantidad y calidad de vida de las personas. El gran desafío es cómo va a financiarse todo eso. Generará un replanteo donde se verán involucrados todos, la Iglesia, los gobiernos, los científicos y empresarios. Mientras tanto, como una empresa consolidada pero joven, Swiss Medical no puede quedar estancada en su éxito.
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