En busca de los nuevos unicornios argentinos

24 de Noviembre de 2017 - Forbes Argentina

 


Tim Draper, reconocido inversor por apostar en etapa temprana a grandes éxitos como Tesla, SpaceX o Skype, desembarca en el país para descubrir emprendedores locales.

Timothy Cook Draper (Tim) es un audaz entre los audaces de Silicon Valley. Tercera generación de inversionistas de riesgo en el valle californiano donde nació la era tech, su visión lo llevó a poner sus dólares en más de 30 compañías que luego se convirtieron en “unicornios”, las empresas de base tecnológica que llegan a superar valuaciones de US$ 1.000 millones.

Además, es uno de los grandes impulsores del bitcoin, uno de los primeros grandes inversores estadounidenses que fue a China e India y alguien que vio, mucho antes que la mayoría, que Elon Musk era un genio.

Por eso invirtió, casi sin dudar y en etapas muy tempranas, en dos de sus grandes éxitos: Tesla, la pionera en autos “verdes”, y SpaceX, la empresa que promete llevarnos a Marte y con la que Musk, al mejor estilo Carlos Menem, prometió hace pocas semanas vuelos rápidos y baratos con cohetes que saldrán a la estratósfera.

Baidú, el gran buscador chino, Skype y Hotmail fueron otras de sus inversiones en “early stage”. Tim, evidente, tiene olfato para los éxitos.

Ahora, Draper pone sus ojos –y sus millones– en Argentina. Por medio de una asociación con uno de los VC locales, Cygnus, acaba de nacer Draper Cygnus, un fondo de inversión de US$ 60 millones que ya busca talento emprendedor local en el cual invertir. Se centrará en segmentos “calientes” como fintech, agrotech, biotecnologia y cleantech, con inversiones de entre US$ 1 y 5 millones (en series A y seed).

¿Cuáles serán los próximos Unicornios argentinos?

“Nuestra misión es fomentar la innovación y el talento de Argentina para el mundo, invirtiendo en etapas tempranas de empresas emergentes que generen impacto en nuestra sociedad. El objetivo es encontrar los nuevos ‘unicornios’ de la región”, aseguran Draper y sus ahora socios locales, los managing partners del nuevo fondo: los emprendedores e inversores Ignacio Plaza, Diego González Bravo y Diego Steverlynk.

“Hay un mejor clima político y económico en el país, y nos pareció el momento oportuno para llegar. La Argentina tiene emprendedores notables y ahora pueden tener acceso a inversores locales, como Draper Cygnus, para construir sus negocios desde Argentina”, agrega Draper.

¿Qué destaca de los emprendedores locales? Básicamente, la mentalidad: “Resistieron muchos altibajos y cada vez parecen emerger más decididos y resueltos”, asegura.

Draper fundó Draper Associates en 1985, hoy reconvertido en Draper Fisher Jurvetson (DFJ). También fundó la Draper Network, una red global de 18 fondos que trabajan juntos y de la que ahora forma parte Draper Cygnus.

Además, Tim también se mete en política y hace lobby –sin éxito, al menos por el momento– para que el estado de California, el más poblado de Estados Unidos, se divida en seis para ser más eficiente. Uno de ellos sería Silicon Valley, claro.

¿Otra de sus “locuras”? Acaba de invertir US$ 650.000 en Gravity, una compañía inglesa que promete construir, ¡de verdad!, el traje volador de Iron Man.

¿Qué tres cosas evaluás de un proyecto antes de invertir?

La calidad del fundador, o del equipo, es la primera prioridad. Trato de entender su intención y motivación para lanzar ese negocio; tiene que haber un impulso sincero para solucionar un problema o buscar una oportunidad. La segunda prioridad: la oportunidad tiene que ser enorme. Abordar pequeños problemas es bueno para algunos, pero para mis inversiones el potencial tiene que ser global (¡o universal!). Después de eso, la idea tiene que ser verdaderamente innovadora. Y por último: los términos del acuerdo tienen que ser atractivos. Para que me comprometa, tiene que haber muchas posibilidades de crecimiento.

¿Silicon Valley se puede replicar?

Silicon Valley surgió de una combinación única de empresas de tecnología pioneras que escaparon a la crisis del Noreste de Estados Unidos, con universidades fantásticas como Stanford, que suministraron talento y un contexto cooperación donde las ideas fluían libremente. Luego, llegó el capital. Sería difícil recrear esa “tormenta perfecta”, pero es probable que otras regiones que surjan en el futuro se conviertan en centros de tecnologías puntuales, como ‘agrotech’ en la Argentina y Brasil.

De generación en generación

William H. Draper, el abuelo de Tim, fue el primer VC en la costa oeste de los Estados Unidos (con Draper, Gaither & Anderson, fundado en 1959). Bill, su padre, encabezó Sutter Hill Ventures, Draper International, y Draper Richards. Y la cuarta generación sigue con Bill, el hijo de Tim, que también participa en sus inversiones, y con Adam, otro de sus hijos, que está al frente de la aceleradora Boost.vc.

“Necesitamos crear una industria de capital emprendedor con foco local, con gestores profesionales e inversores institucionales argentinos. La industria local de startups tecnológicas es la más productiva de la región y a su vez la más subinvertida”, agrega Andrés Ponte, presidente de Rofex, compañía que desembolsará $ 5 millones en la etapa de estructuración y cierre inicial; luego de que el fondo esté operativo, la inversión alcanzará los $ 100 millones a lo largo de cinco años.

Desde 2103, Cygnus y su “primo” Primary Ventures –el VC corporate que Ignacio Plaza le propuso hacer a Rofex y que se convirtió en el vehículo corporativo de inversiones del mercado a término de Rosario– habían invertido unos US$ 5 millones en unas 29 empresas.

¿Por qué eligieron Argentina?

“Hay muchas oportunidades y escasez de capital. Se puede desde acá. ¿Por qué no pensar que podemos encabezar la revolución de terapia génica y otras tecnologías, como alimentos customizados? Hay que animarse. Tim se anima a apostar ahora al escenario tech que se va a dar dentro de cinco años y multiplicar por 100 la potencialidad de algo”, detalla Plaza.

“Los fondos del exterior están mirando hoy a la Argentina para invertir capital emprendedor, pero están esperando que los locales hagan su apuesta. Ahí si van a venir. Tenemos que lograr que los locales, como el caso de Rofex, se involucren más”, suma González Bravo.

Draper Cygnus por su fundo de US$ 60 millones que ya comenzará a realizar inversiones con la mitad de ese monto. “Es un número razonable. Estaremos operativos a comienzos de 2018”, detallan los socios locales.

Draper asegura que los éxitos del futuro tienen que ver con invertir en algunas industrias que están prestando malos servicios a costos muy altos, como la atención de la salud y la educación. Además, claro, sigue teniéndole una fe casi ciega al bitcoin y a otras aplicaciones de blockchain, como finanzas, contratos inteligentes y otros.

¿Tu peor error y tu acierto más grande?

El ‘homerun’ más grande (N. de la R.: Usa una analogía deportiva: así se menciona a una anotación en fútbol americano) fue probablemente Baidu, pero Hotmail, Tesla y Skype también fueron grandes aciertos. Los grandes errores son muchos; generalmente, los fracasos son fallas a la hora de actuar. Pasamos en Google y Airbnb y nos superaron en Facebook y Yahoo. Draper Cygnus será un gran lugar para emprendedores, para conectar y para ayudar a generar grandes negocios. Esperamos crear unicornios, ¡y tal vez algunos rinocerontes!

La era de los Rinocerontes

Sí, Draper acaba de “inventar” una nueva categoría para el zoo emprendedor. En lugar de llamar “decacorn” a las empresas que llegan a valer como diez unicornios juntos –o más de US$ 10.000 millones–, el “rey de los unicornios de Silicon Valley” ahora tiene un nuevo desafío: conseguir otro rinoceronte argentino.

 

Por Sebastián Catalano

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