Así fue #ForbesCompliance

22 de Noviembre de 2018 - Hernán Panessi

 


En un nuevo summit de Forbes, referentes y líderes del sector público y privado se reunieron en el Sheraton Convention Center de Buenos Aires para debatir y reflexionar acerca de uno de los temas cruciales del siglo XXI. Especialmente en Argentina.

Pasadas las 9 de la mañana, el salón del Sheraton Convention Center albergó a la primera edición de #ForbesCompliance, un summit que convocó a referentes del sector público y privado para reflexionar y debatir sobre temáticas tan relevantes en la Argentina de hoy, como la transparencia, la ética y la corrupción. En sus palabras introductorias, Alex Millberg, Publisher de Forbes y L’Officiel Argentina, celebró este quinto evento del año de la mano de Forbes y anunció los 17 eventos preparados para 2019.

Compliance es un tema central en las agendas, fundamentalmente después de la “causa de los cuadernos” en Argentina y del Lava Jato en Brasil. Entretanto, la primera de las charlas fue un one to one entre Javier Iguacel, actual secretario de Energía de la República Argentina, y la periodista Romina Manguel. “¿Basta solamente con tener buenos reglamentos de compliance o se necesitan buenos profesionales que los cumplan?”, se preguntó el funcionario. “No hay manera que la Argentina se desarrolle si no hay honestidad de los funcionarios”, siguió. Manguel e Iguacel hablaron de la corrupción, de la honestidad y de la transparencia desde el sector público. “No podemos decir que la Argentina es corrupta. No, hay funcionarios corruptos o empresarios corruptos”, cerró Iguacel.

El siguiente panel, “Argentina Full Compliance”, revolvió ideas sobre los dilemas éticos y las normativas de la agenda de la conformidad. “Pocas empresas tienen compliance”, arrancó Manguel, también moderadora de este momento. “Hace tiempo que venimos trabajando”, asomó María Luján Bianchi, Chief Compliance Officer de YPF. Su función es profundizarlo en la cultura de la compañía. “El negocio ético es una ventaja competitiva”, continuó. Y acá, los disertantes concordaron en lo siguiente: no se trata de una moda. Desde la Oficina de Fortalecimiento Institucional del Ministerio de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, Marianela Schkolnik desarrolla políticas de transparencia actuando en prevención. De su boca: “Detectar, corregir y dar respuesta”, aventuró. “Que la corrupción salga a la superficie es algo nuevo, no sólo en Argentina sino en todo el mundo”, apuró Jorge Mandelbaum, Presidente del Centro de Implementación de Políticas Públicas, CIPPEC. También piensan que las grandes empresas encuentran al compliance como algo imprescindible. Marianela Schkolnik dixit: “Hay que generar una nueva cultura y compromiso, eso va a llevar tiempo”. Y aportó Mandelbaum: “Va a ir por contagio”.

En el panel “CEOs al debate”, el presidente de Mercedes-Benz Argentina, Roland Zey, dijo que “hay que agregar al compliance como una actividad básica”. El debate sobre la corrupción también se coló en esta charla. De hecho, Zey advirtió que “corrupción hay en todos lados”. Por caso, la visión de Marcelo Zimet, CEO de L’Oreal, a propósito del compliance fue tajante: “En Argentina se habla mucho y se hace poco compliance”. A la sazón, Aldo A. Álvarez, presidente de Noble Compañía de Seguros, sostuvo que “el CEO es el primer oficial del compliance”. En este caso, los disertantes coincidieron en que el compliance es un trabajo en equipo y que, de fondo, el gran desafío es cómo generar nuevos valores. A propósito, Aldo A. Álvarez llamó a la reflexión con respecto a la inflación: “El Estado tendría que hacer lo suyo para bajar la inflación porque así es muy difícil maximizar el valor: ¿qué pasa cuando los actores económicos se empiezan a financiar con los impuestos? Determinadas semillas florecen mejor en determinados climas, así que necesitamos un clima mejor”. Laura Haidempergher, vicepresidenta de la Asociación Argentina de Ética y Compliance, moderadora del panel, celebró la iniciativa de FORBES y llamó a las empresas a reforzar sus áreas de compliance.

Luego del coffee break le llegó el turno del panel “Cuestión de honor y código (penal)”, en el que se charló sobre transparencia, corrupción y cómo cambiar las culturas de una compañía. “Hacer que una empresa quiebre por un caso de corrupción es perder valor”, aseguró Lorena Schiariti, Socia de Marval, O’Farrell & Mairal en las áreas de práctica de Compliance, Anticorrupción e Investigaciones. “Nuestra estrategia no apunta contra las empresas sino contra los empresarios que participaron de cobros con defraudación pública”, explicó Mariano Federici, presidente de la Unidad de Información Financiera. “Cambiar la cultura de una compañía lleva tiempo y compromiso y es necesario que el dueño acompañe esas decisiones”, sumó Dalma Parisi, Regional Compliance Officer de Siemens y co-chair del grupo Integrity & Compliance del B20.

Natalia Volosín, doctora en Derecho por la Universidad de Yale y moderadora de la charla, preguntó si las “tendencias de anomia de los argentinos permitirían una transformación” en el área. El español Adolfo Corujo, Socio y Director Talento e Innovación de Llorente & Cuenca, respondió que compliance tiene injerencia universal: “Estados Unidos es un mercado con buen compliance. Quienes van a sacar de sus mercados a las compañías fraudulentas no son los mecanismos reguladores: son los ciudadanos”. Asimismo, como casos testigos, Corujo mencionó los casos recientes de Facebook y Amazon y sus distintas implicancias legales con rebote en la opinión pública. A modo de balance, Federici remarcó que “el costo reputacional representa un factor de peso muy importante”.

El siguiente fue un panel de mujeres, no de chicas. Y así lo presentó Delfina Krüsemann, editora de FORBES, moderando ahora el espacio de “Micro-Ética & Macro-Resultados”. Aquí se dialogó sobre algunos de los mayores desafíos en términos de compliance y sobre cómo acompañar a esta función generadora de valores. “Es importante la interacción de las áreas”, entendió Paula Di Prinzio, gerente de Compliance de Aerolíneas Argentinas. “El poder que tiene la cultura ética de las compañías es difícil de medir pero imposible de negar”, subrayó María Mercedes Domenech, Socia y Risk Advisory de Deloitte. Y, desde acá, Mariana Daniele, Socia en Córdova Francos Abogados y Head en Compliance, lanzó un consejo: “Hay que tener perseverancia y saber que los cambios no ocurren en una semana”.

Promediando el mediodía, para cerrar la jornada, la charla final tuvo su cuota internacional. Le llegó el turno a Olga Pontes, Head en Compliance de Odebretch. Pontes expuso sobre algunas de las lecciones aprendidas en el camino hacia la transformación que están emprendiendo después del escándalo de Lava Jato. “Este caso va a ser de estudio en universidades”, sacudió Alex Millberg, con quien compartió mesa. El gran desafío de Odebrecht es fomentar la cultura de conformidad de los procesos éticos y transparentes. Y, además, estar en compliance con todos los acuerdos de todas las autoridades. Dijo Pontes: “Odebrecht es la única empresa en el mundo que hoy está siendo monitoreada por dos autoridades al mismo tiempo: las brasileñas y las de Estados Unidos”. Y siguió: “El nuevo Odebrecht no tolera la corrupción”. Después de negar sistemáticamente su participación en los casos de corrupción, Olga Pontes ingresó en la compañía para instalar el compliance y cambiar la perspectiva. “El gran punto de partida de todo esto fue haber estado dispuestos a cambiar”, sintetizó la brasilera.

En todos los paneles, los distintos disertantes sobrevolaron la idea de la transformación estructural, de la generación de valor, de la identificación de los problemas, de la transparencia en los procedimientos y normativas y, fundamentalmente, de la paciencia en este largo, largo camino. Y que, si bien aún son pocas las compañías en el mundo que tienen ahora mismo representantes directos abordando el compliance, el paso es firme e irreversible: llegó para quedarse.

 

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