30 PROMESAS para una Argentina en shock

27 de Agosto de 2018 - Alex Milberg

 


Los empresarios que sobornan y aportan dinero ilegal a un circuito de corrupción son cómplices, no víctimas. Es posible imaginar, en distintas escalas, a empresarios chicos, medianos y grandes indignarse de la corrupción política en una charla de café o en una reunión de negocios mientras naturalizan sus propias conductas, que pueden incluir evasión impositiva, “comisiones” (por retornos) o coimas.
Pueden incluso generarse mecanismos psíquicos que permitan justificar los delitos propios mientras se condenan los ajenos. “Si no pago (o no aporto), no puedo avanzar la obra o cerrar el negocio. Si no evado, los números no cierran”. Estos hábitos no pertenecen solo a las grandes corporaciones, y en la magnitud de su alcance radica quizás uno de los problemas estructurales de la corrupción. ¿Cuánto tiempo llevará resolverlo?
Al cierre de esta edición, un exvicepresidente de la Nación fue condenado en primera instancia por una causa de corrupción. Ahora es el turno de los cuadernos que parecen desnudar una nueva saga delictiva entre lo público y lo privado. ¿Logrará esta justicia tan controvertida por fin convertir indicios en pruebas? ¿Investigar, procesar, condenar y recién entonces encarcelar a los políticos y empresarios culpables? En 2003, Mario Pontaquarto no escribió ningún cuaderno: confesó que él mismo había llevado US$ 5 millones desde la SIDE a cinco senadores para animarlos a votar una ley de reforma laboral. Nueve años más tarde, por falta de pruebas, todos fueron sobreseídos y la causa, cerrada. Desde entonces, los servicios de inteligencia continúan ganando terreno y representan uno de los mayores peligros del sistema democrático.
Detrás del deseo legítimo de la sociedad por terminar con la impunidad, y detrás de la efervescencia mediática por el hallazago y posterior “copy-paste” de 8 cuadernos impactantes y ojalá valiosos, la justicia necesita pruebas: la vinculación entre políticos + aportes de campañas + coimas con registros contables, auditores externos de las compañías. En síntesis, pasar de los apuntes de Centeno al hallazgo del dinero real. Y, al mismo tiempo, es clave evitar los atajos (Forum shopping, detenciones sin indagatoria, preventivas arbitrarias) que podrían poner en peligro la causa. Puede resultar antipático recordar que el fin no justifica los medios en un contexto donde la demanda social por justicia y transparencia (y, por qué no, mejor clima económico) puede distorsionar valores esenciales de la democracia.
Es un orgullo, en cambio, presentar a empresarios que pueden contribuir a construir una nueva Argentina. Por segunda vez, convocamos a emprendedores innovadores y talentosos, cuyas empresas se encuentran en etapa de aceleración. Junto a un jurado de empresarios y directivos que admiramos y respetamos, seleccionamos a las 30 PROMESAS 2018. Compartimos sus historias aquí y en el ciclo FORBES Summit, que continuará el 19 de septiembre con Mujeres Power y el 15 de noviembre con un evento sobre Compliance, nunca tan oportuno (más info en
www.forbessummit.com.ar).
En FORBES creemos en la aventura de hacer negocios. En empresarios creativos, luchadores, responsables y valientes. En empresarios honestos que permitan revertir prejuicios negativos en la imagen frente a la sociedad para inspirar, emocionar y soñar con otra Argentina posible. En definitiva, para que estas 30 PROMESAS –y otras tantas– sean muy pronto nuestra realidad.

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