2019 automotriz: la visión de todos los CEOs

8 de Febrero de 2019 - Guillermina Fossati

 


Ya están listas en el puesto de largada para un 2019 que recién comienza. Esperan, sobre todo, que no ocurran cambios tan bruscos como en 2018. Los pronósticos de los máximos directivos para un año en el que las elecciones, el tipo de cambio, las tasas y la demanda de Brasil marcarán el ritmo.

Pasaron apenas unas semanas del brindis de fin de año, pero las calculadoras de los CEO de las grandes marcas ya hacen cuentas a futuro. Intentan que el balance del ciclo que cerró no empañe de pesimismo lo que está por venir, pero prevalece la cautela. De dónde venimos, hacia dónde vamos y qué se necesita resolver con urgencia son los temas más importantes que debaten los líderes de la industria automotriz.

Si el 2018 tuviera que resumirse por las expectativas que se plantearon a fines de ese período, lejos se estaría de poder contar la realidad. Los 12 meses que se acaban de cerrar fueron los más imprevisibles de los últimos tiempos, con un primer semestre donde se alcanzó un récord de ventas y se soñaba con el millón de unidades y una segunda mitad donde apenas se promediaron los 50.000 patentamientos por mes.

“Esperamos en 2019 un primer semestre no tan bueno y una recuperación en el segundo”, dice Daniel Herrero, presidente de Toyota.

Si bien las más de 802.992 unidades patentadas no representan un mal número, y estaría entre los cinco mejores ciclos de la historia, la devaluación que afectó el precio de los 0 km –que se incrementaron hasta un 90% en 12 meses–, el elevando nivel de stock que quedó en los concesionarios –un capital congelado que genera pérdidas– y las altas tasas de interés son tres graves problemas que se deben resolver.

Con esta radiografía de lo que pasó, los CEO y líderes de la industria se paran frente a FORBES con un cuadro de análisis de lo que puede venir. Hacen las proyecciones con prudencia, porque los ciclos en la Argentina son tan cortos que un sector que necesita planificar con tres años de antelación (y que no puede detener un lanzamiento que estaba previsto aun cuando el contexto no sea el favorable) no es fácil de definir.

Roland Zey, presidente de Mercedes-Benz explica: “Es imprescindible hacer más competitivas las exportaciones con aperturas de nuevos mercados”.

Lo que más preocupa es cuándo empezará a crecer el mercado. Y en este caso coinciden entre las compañías masivas en prever un primer semestre duro, especialmente porque se tendrá que comparar con un período de resultados extraordinarios (entre enero y junio de 2018 se vendieron 500.500 autos).

“El 2019 claramente no será fácil. Vemos un mercado en torno a 600.000 unidades”, dice Gabriel Cordó Miranda, country manager de PSA (Peugeot, Citroën y DS Argentina). También Luis Fernando Pelaez Gamboa, presidente y director general de Renault Argentina, advierte sobre las dificultades del mercado aunque abrió una puerta al optimismo: “Desde el sector automotriz, se ve un año crítico si extrapolamos el ritmo de ventas de los últimos meses (unas 50.000 unidades mensuales) para todo el 2019. Sin embargo, confiamos en una recuperación. Pensamos que el mercado puede alcanzar las 650.000 unidades”, comenta el líder de la marca del Rombo.

Del mismo modo, en Ford, marca que el año pasado anunció su decisión de dejar de producir el Focus en la Argentina y centrarse en pick ups, rescatan lo bueno. “Esperamos incrementos moderados de las ventas en el mercado local respecto del nivel de los últimos meses del año pasado, cuyo volumen fue equivalente a una industria de 550.000 unidades aproximadamente”, asegura Gabriel López, CEO de la marca del óvalo. Y agrega: “En producción, estimamos que el mercado de Brasil continúe con su recuperación e impulsando el crecimiento de las exportaciones, principal destino de la fabricación argentina”.

Desde Honda, Seiji Saito, presidente de la automotriz en la Argentina, adelantó la recuperación: “El mercado se estabilizará a partir del segundo trimestre del año. Para ello, en Honda estamos preparados apostando a la producción local”, dice.

No son diferentes las visiones de otras marcas generalistas, quienes comparten las expectativas. Y las voces de cada uno de los CEO suman un dato a tener en cuenta. “A nivel patentamientos, estimamos que podría ser un año de 700.000 unidades”, dice Angie Stelzer, directora de Asuntos Corporativos de Volkswagen Argentina. En estos días, la marca está traspasando el cargo de presidente y CEO de manos de Hernán Vázquez –que volvió a Volkswagen Europa– al alemán Thomas Zahn. “En lo que tiene que ver con producción, será un año similar”, agrega Stelzer.

“No hay dudas de que el mercado es más desafiante. Pero, como digo, no me agarra la tormenta con un barquito, sino que tenemos un barco sólido con un rumbo claro, vamos a mantener el norte y creemos en el país”, remarca José Luis Valls, chairman de Nissan América Latina.

Un camino sinuoso

Para que el sector se recupere, hay varios cambios que se necesitarían lograr y que dependen del contexto económico-político, ya que este año estará marcado por las elecciones presidenciales y puede haber un antes y un después de las urnas.

Hay muchas cuestiones que podrían marcar el rumbo. En el tema político, Carlos Zarlenga, presidente de General Motors Mercosur, dice: “Depende de cómo lleguen los candidatos. A veces, se conoce de antemano qué pasará. Argentina, además, tendrá una elección con muchas noticias durante todo el año, y dependerá de los vaivenes económicos a quién le vaya bien o no. Todavía hay incertidumbre. Lo bueno es que, con las PASO, se arranca mucho antes a saber las definiciones”, explica el directivo que acaba de ser testigo de un año electoral en Brasil, donde él lleva adelante las funciones de la empresa, con una definición de último momento que complicó el mercado.

Más allá de las elecciones, hay otros temas financieros que necesitan rápida solución. Y que preocupan. “La devaluación tuvo un fuerte impacto en los costos, lo que obligó a aumentar los precios de los 0 km, y las altas tasas de interés tuvieron un impacto negativo en la financiación tanto minorista como mayorista. Todo esto llevó a una contracción del mercado muy rápida, lo que genera altos niveles de stock y, en consecuencia, aparecen fuertes bonificaciones para reducirlos”, apunta Cordó Miranda de PSA.

Este tema es central para las marcas ya que, en 2018, el encarecimiento de los autos vino acompañado por una suba de las tasas, un derrumbe de la suscripción de planes de ahorro y el incumplimiento con el pago de las cuotas. “Claramente existe como primera necesidad y condición en cualquier escenario de recuperación un rápido descenso de la inflación y la baja de la tasa de interés para que podamos volver a tener un porcentaje más normal de ventas financiadas”, agrega Pelaez Gamboa, de Renault.

En el plano productivo, Cristiano Rattazzi, presidente de FCA Automobiles Argentina, expresó que “en Argentina, el tipo de cambio por sí solo no garantiza una mejora de la competitividad, ya que el efecto devaluatorio pasa rápidamente a precios y costos de producción”. Y completa: “Esta vez, sí hubo una separación entre la tasa de devaluación y el porcentaje de aumento de los índices de precios al consumo; y, si se mantiene, será auspicioso para reforzar la competitividad y por lo tanto las exportaciones”.

Lo cierto es que, en este ítem, todas las marcas miran a Brasil, principal destino de las exportaciones.“El mercado vecino, que sigue explicando en gran medida nuestras exportaciones y la actividad de nuestras fábricas, debería seguir creciendo. Fue un 15% durante 2018 y debería mantener este ritmo durante 2019, lo que continuará ayudando a compensar la caída del mercado local”, suma Pelaez Gamboa. “Las exportaciones dependerán mucho de cómo evolucione Brasil y también de los términos de competitividad relativa”, agrega Rattazzi.

Los pronósticos de Zarlenga, que preside toda la región, son más contundentes: “A nivel Mercosur, vemos un mercado que se recupera en parte por el crecimiento que esperamos en Brasil, mientras que en Argentina creemos que el mercado logrará estabilizarse hacia la segunda mitad del año”, sintetiza.

Y Roland Zey, presidente de Mercedes-Benz Argentina, también da lugar a la mirada optimista: “Es imprescindible hacer más competitivas las exportaciones con aperturas de nuevos mercados. Esperamos que el contexto mejore y las variables se ajusten. Hace 67 años que estamos en el país, hemos atravesado todo tipo de escenarios. Afortunadamente, tenemos un gobierno con el que podemos discutir abiertamente, alertar sobre los problemas, y pedir ayuda cuando se necesita”.

Visión de alta gama

Más allá de las marcas generalistas, las premium y las importadoras también hacen su propia lectura del contexto. Para Rolf Epp, presidente de BMW, el principal desafío que tuvieron en 2018 fue pasar de un mercado creciente (después de consolidar la recuperación tras años de trabas a las importaciones, como fue entre 2014 y 2015), arriesgando con múltiples lanzamientos, a un semestre de caída abrupta, por un dólar que, al duplicar su valor, impactó de lleno en el precio de los 0 km. “El segmento Premium espera una participación de mercado dentro del total de la industria del 1% al 1,5%, un porcentaje bajo comparado con otras regiones de Latinoamérica, donde oscila entre el 3% y el 5%”, comenta Epp.

En Audi, otra de las líderes en alta gama, los objetivos están centrados en recuperarse a partir de lanzamientos y novedades. Lejos de hacer balances o recurrir a críticas, Conrado Wittstatt, gerente general de Audi Argentina, anuncia que “a lo largo de 2019, la marca será una usina de novedades”. Desde la compañía, ponen el foco en la llegada de nuevos modelos y en las “experiencias de marca”.

Entre las importadoras más generalistas, como es el caso de Hyundai, hay otra visión. Para Ernesto Cavicchioli, CEO de Hyundai, la estrategia para el año es enfocarse en los nichos donde son más competitivos, que son los SUV. “Nuestra competitividad está dada por el tipo de cambio y, como es alto, hay que centrarse en eso. No podemos ir a lo generalista porque es donde se pierde el foco y quedamos con gran diferencia frente a otras marcas”. Y admite: “Vemos un 2019 de menor volumen pero queremos tener rentabilidad, porque en 2018 perdimos”.

Luz al final del túnel

Más allá de la realidad, siempre, tras reconocer los problemas y ver lo que falta, los grandes CEO cierran con un mensaje alentador. Y es algo que no le puede faltar al líder. “Creemos que, en cuanto se alcance una estabilidad en el contexto y una reducción de tasas que ayude al financiamiento, podrá haber oportunidades”, expresa Cordó Miranda.

También Rattazzi augura un escenario con algunas posibilidades de salir adelante. “Si las condiciones macro no se alteran, lo previsible es que las ventas en 2019 estén en línea con el último semestre de 2018, en torno a las 650.000 0 700.000 unidades. Lejos del millón, pero también muy lejos de las 89.000 de 2002”. Saito, por su lado, augura: “Sin dudas, Argentina tiene un potencial enorme, y apostamos a que pueda demostrarlo”.

Por último, el ancho de espada que todos quisieran jugar lo tiene Toyota. La marca es la única que cerró conforme 2018 y está tranquila para 2019. “Hoy, el negocio de exportación nos permite estar trabajando a full y terminamos 2018 con récord de exportación, de producción y de ventas”, indica Daniel Herreno, presidente de Toyota. Y finaliza: “El problema está a nivel del mercado doméstico. Esperamos en 2019 un primer semestre no tan bueno y una recuperación en el segundo derivado del que puede ser un año de cosecha sin sequía y con un Brasil que siga recuperándose”.

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